Este año no será un año más, estará en juego la presidencia de la Nación y por ende se descuentan, como es tradicional, sobresaltos en el mercado local de cambios. Hay varias fechas que ya los analistas e inversores anticipan que serán hitos en la carrera electoral como ser la previa de las Primarias, las Primarias propiamente dichas, la primera vuelta presidencial y si lo hubiera, el balotaje. Pero no solo se elige Presidente y Vicepresidente sino además el tercio del Senado electo en 2017, la mitad de la Cámara de Diputados electa en 2019, y 22 gobernadores, por lo que el cronograma electoral no solo es clave para la política sino también para la economía. Así se tiene que en mayo se definen las candidaturas, o sea, qué candidatos a presidente van a competir en las PASO que tendrán lugar en agosto, y en octubre viene la elección presidencial, de modo que hoy restan 10 meses para la finalización del mandato de Alberto Fernández. Con estos hitos el mercado se prepara para afrontar los desafíos electorales. De ahí que el Banco Central (BCRA), bajo la presidencia de Miguel Pesce, también se está preparando para ir contando con el mayor poder de fuego o de intervención posible cuando arrecie la demanda privada por cobertura.
Dólar: el BCRA arrancó 2023 casi sin posición vendida en futuros
A la hora de ponderar el poder de fuego del ente monetario en el mercado de cambios, además de la disponibilidad de reservas líquidas, entra a terciar la capacidad para intervenir en estas plazas. En lo peor de la crisis de 2022 llegó a tener más de u$s7.000 millones.
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Al respecto, tanto el swap con China, como los llamados “programas de incremento exportador” más conocidos como Dólar soja y otras iniciativas tendientes a nutrir de divisas líquidas al BCRA apuntan precisamente a eso a aumentar el poder de fuego en el mercado de cambios presente o spot. Pero, además de otras variables como la tasa de interés real, hay también otra arista no menos relevante que es la capacidad del BCRA para intervenir en los mercados de cambios futuros donde empresas e inversores van en busca de cobertura ante el riesgo cambiario de una posible devaluación.
En función de esto, el BCRA fue cancelando su posición vendida en futuros de dólar desde el advenimiento del equipo económico liderado por Sergio Massa. De esta manera arrancó el 2023 con un stock de contratos vendidos equivalentes a u$s587 millones, lo que representa aproximadamente un 1% del stock de reservas brutas. Para tener una dimensión de lo que puede enfrentar el BCRA, vale recordar que cuando se activó la crisis vinculada con la renuncia de Martín Guzmán y la sucesión de Silvina Batakis, el BCRA vendió u$s1.284 millones de reservas en julio y otros u$s522 millones en agosto en el mercado oficial de cambios. Pero a su vez, el BCRA intervino en el mercado de futuros. Así pasó de una posición vendida en mayo de casi u$s2.090 millones a una de u$s4.358 millones en junio que luego incrementó a u$s7.072 millones en julio, el máximo del año y superando los niveles de la crisis del quinto bimestre del 2020. Cabe recordar que los niveles récords del quinto bimestre del 2015, en la previa electoral, aún no han sido superados, ya que en aquellos tiempos el gobierno llegó a vender más de u$s17.000 millones en el mercado de futuros, llegando a representar entre la mitad y más del 60% del stock de reservas brutas del BCRA.
El año pasado, el BCRA arrancó con una posición vendida de u$s4.185 millones, que la fue recortando a medida que iba transitando el período poselectoral de las legislativas de medio mandato. En enero bajó la posición a u$s3.829 millones, en febrero a u$s2.737 millones, luego en marzo a u$s1.249 millones. La incrementó en abril a u$s2.556 millones y ante el enrarecimiento del clima político y económico volvió a intervernir con fuerza en junio y julio llegando a los u$s7.072 millones. Una vez sofocada la crisis con el advenimiento de Massa al Palacio de Hacienda, en agosto recortó la posición a u$s4.110 millones, a u$s3.131 millones en setiembre y ya con el desembolso del FMI más el Dólar Soja 1.0 la bajó a u$s1.331 millones en octubre y a u$s705 millones en noviembre, para cerrar el año en menos de u$s600 millones de contratos vendidos de dólar futuro.
Vale señalar que estos contratos no implican la entrega de divisas físicas sino que implica pagos compensatorios de las apuestas involucradas. En el peor de los momentos el BCRA llegó a tener contratos equivalentes al 18% del stock de reservas brutas y alrededor de un 21% de la base monetaria total. Por esto es relevante lo que haga en este mercado.
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