Dólar: en medio de tensiones y anuncios, el Gobierno sostiene su estrategia cambiaria

Economía

El mercado advierte sobre el drenaje de reservas. El gabinete económico, en cambio, destaca que no hubo grandes sobresaltos pese al ruido pre y pos-PASO, y espera una estabilización de la demanda.

En medio de las pujas políticas y los anuncios de medidas económicas, el Gobierno definió sostener su estrategia de administración del dólar. El Banco Central extenderá su política de ancla cambiaria en busca de ayudar a consolidar la lenta desaceleración de la inflación y la intervención en los mercados financieros para contener la brecha.

Luego de jornadas tensas, en las que se recalentó la presión en los distintos frentes que atiende la autoridad monetaria, los operadores advierten que el drenaje de reservas actual es insostenible y algunos auguran nuevas restricciones. Los funcionarios, en cambio, valoran que se haya capeado el temporal pre y pos-PASO sin grandes sobresaltos y esperan una normalización de la demanda de divisas.

En lo que va de este septiembre electoral, las previsibles tensiones redundaron en una ola de ventas de activos en pesos, protagonizada por los bancos y otros inversores que buscaron dolarizarse. Esto forzó al Central a intervenir con fuerza en el mercado oficial y también en el financiero.

Esta dinámica cortó la seguidilla de nueve meses con saldo comprador de divisas en la plaza oficial. Era algo esperable: por la estacionalidad (ya finalizada la cosecha gruesa), septiembre siempre es un mes de ventas netas. Por eso, los funcionarios no monitorean el signo sino la magnitud de lo que se vende. De hecho, ya había sido bastante atípico el saldo neutro de agosto, que también suele ser un mes de salida de reservas por esta vía.

El mes comenzó con elevadas ventas en la antesala de las PASO, aunque luego el BCRA hilvanó cuatro jornadas consecutivas de compras. El miércoles, cuando se desató la ola de renuncias y la crisis en el Gabinete, se aceleró la demanda de divisas y se trasladó también a la búsqueda de cobertura en los futuros del dólar. El viernes, el Central llegó a vender u$s150 millones en un día con récord de operaciones desde 2019. Y, según estimaciones de BAVSA, también intervino “fuertemente” en futuros para contener las expectativas de devaluación. La entidad había logrado reducir a cero su posición vendida en esta plaza de cobertura en mayo, junio y julio; y, como adelantó Ámbito, terminó agosto con contratos abiertos por poco más de u$s300 millones, lo que le dejó un amplio poder de fuego.

Ayer, según fuentes privadas, la entidad que preside Miguel Pesce vendió u$s40 millones para abastecer la demanda en el mercado, un volumen menor al de las ruedas previas. Así, en los primeros 15 días hábiles de septiembre acumula ventas por u$s700 millones, un número importante pero lejano a los u$s1.116 millones que se habían ido en el mismo lapso de 2020.

En paralelo, continuó elevada la demanda de MEP y CCL. En consecuencia, se sostuvo el accionar oficial. En el mercado estiman intervenciones diarias por entre u$s10 y u$s20 millones del BCRA para contener la brecha.

Esto presiona sobre las reservas netas, que rondan los u$s6.000 millones, según cálculos privados que no incluyen los DEG ya que casi en su totalidad se irán en los pagos al FMI de acá a fin de año, como el que hoy hará el Gobierno por unos u$s1.880 millones.

Lecturas

En ese marco, BAVSA advirtió: “Creemos que el BCRA tiene capacidad para intervenir en estos frentes en el corto plazo, pero que el ritmo de intervención actual es insostenible en el tiempo. Nuestro escenario base es que la entidad continuará realizando intervenciones en el MEP y el CCL para mantener la brecha, en el oficial spot para mantener su política cambiaria de crawling peg y en el mercado de futuros para contener las expectativas de devaluación. De continuar con fuerte presión en los tres mercados, creemos que recurrirá a regulaciones para disminuir el volumen requerido en sus intervenciones”.

Esa lectura es la que llevó a incrementar la búsqueda de cobertura también en los instrumentos atados al tipo de cambio oficial. La creciente demanda de bonos dólar linked con vencimiento en 2022 por parte de quienes especulan con una devaluación poselectoral, que los funcionarios descartan, profundizó la contracción de los rendimientos: el TV22 llegó a rendir -5%, aunque ayer operó fuertemente ofrecido y cerró con una tasa negativa del 2,4%.

En el Gobierno, si bien evitan hablar de restricciones, tienen una evaluación distinta. Consideran que era lógica una presión cambiaria alrededor de las PASO pero que fue mucho menor de la que se podía esperar tanto en la plaza oficial como en la financiera. Lo cierto es que se dieron los habituales adelantos de compras por parte de los importadores y muchos bancos decidieron esperar los comicios y transitar los días de puja dentro del oficialismo dolarizados. Pero las entidades financieras necesitarán volver a hacerse de los pesos y esto aportará algo de oferta de divisas, según esperan en los despachos oficiales. Además, las cerealeras aflojaron la liquidación de exportaciones pero se mantienen en un buen nivel para tratarse de septiembre. Todo eso en un contexto de estricto cepo.

Por eso, según supo Ámbito, la decisión es mantener la estrategia cambiaria. Muestra de ello fue también el hecho de que las autoridades del BCRA prácticamente estuvieron al margen de los pedidos de recambios en el funcionariado. Es algo que no ocurrió con otras piezas del gabinete económico, como Martín Guzmán, Matías Kulfas y Claudio Moroni (ante los cuestionamientos por la política fiscal, de precios y de ingresos), quienes igualmente mantuvieron sus puestos al frente de Economía, Desarrollo Productivo y Trabajo.

Así, seguirá el ancla cambiaria, que consiste en deslizar el dólar oficial en torno al 1% mensual, es decir, bien por debajo de los precios. El objetivo: que la aún muy elevada inflación, que en agosto cedió al 2,5%, continúe su lenta desaceleración mensual. Ayer el mayorista subió apenas un centavo a $98,47. También continuarán los controles y las intervenciones sobre las cotizaciones financieras para contener la brecha entorno al 75%. Ayer el MEP y el CCL “regulados” (los que se operan con bonos) cerraron estables algo por encima de los $172. Las variantes en las que no opera el BCRA ya rondan los $186.

El impacto de los anuncios

Uno de los temores agitados por el mercado es el impacto sobre la brecha cambiaria de un eventual shock de emisión monetaria ante el paquete de medidas del Gobierno para recuperar los golpeados ingresos tras la derrota en las PASO y luego de que el mecanismo de contabilización de los DEG del FMI ampliara el margen de asistencia del BCRA al Tesoro con adelantos transitorios. En el gabinete económico, aseguran que eso no será así. Señalan que se cumplirá la pauta fiscal (que el Presupuesto 2022 más el ingreso de los DEG recortaron al 3% del PBI) y que, en todo caso, lo que se acelerará es la ejecución. Incluso algunas fuentes plantean que si el gasto social resultara mayor se podrían subejecutar otras partidas.

El elenco económico por ahora ratificado coincide en que una mayor impresión de pesos recalentaría las tensiones cambiarias. Y considera que la clave pasará porque la Secretaría de Finanzas incremente el ritmo de financiamiento neto en sus colocaciones de deuda en pesos para que la emisión monetaria baje del actual 70% y se acerque al 60% de las fuentes financieras anuales, que puso Guzmán como meta. En ese marco, el BCRA no planea mover la tasa de política monetaria. Serán eventualmente las tasas del Tesoro las que se muevan para garantizar el rollover, como ocurrió en las últimas licitaciones.

Con todo, el Presupuesto y la política fiscal están aún sujetos a disputas internas, como mostró la carta de Cristina Fernández. Desde su ala, cuestionan el “ajuste” e impulsan una mayor inyección de recursos para mejorar los ingresos.

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