El Banco Central ganó $4.500 millones en noviembre a quienes apostaron por una devaluación

Economía

El mercado había acelerado la demanda de cobertura a la espera de un salto cambiario poselectoral que no se concretó.

La apuesta que realizó un gran número de inversores a cubrirse de un eventual salto devaluatorio poselectoral, pese a que este escenario era descartado por el Gobierno, cayó en saco roto. El Banco Central sostuvo su estrategia en el mercado de cambios oficial y eso le permitió sacar un rédito importante a través de su intervención en el segmento de futuros del dólar. Como había adelantado Ámbito, el grueso de las apuestas se habían concentrado en el corto plazo y noviembre se encaminaba a ser el mes del año con mayores ganancias en pesos para el BCRA en el Rofex y el MAE, pero el número incluso superó las expectativas iniciales. Finalmente, embolsó $4.500 millones y estiró el beneficio acumulado en lo que va de 2021 a $19.000 millones.

Los futuros del dólar se negocian en pesos pero les brindan cobertura a los inversores ante un eventual salto cambiario. Los contratos pactados allí constituyen una especie de apuesta por cubrirse de una devaluación a un plazo determinado: la diferencia entre el precio convenido y el tipo de cambio realmente existente al vencimiento del contrato hace que el comprador gane si dólar oficial finalmente resulta más alto y que el vendedor lo haga si es más bajo. La venta de estos contratos es una herramienta que utiliza el BCRA para incidir en las expectativas de devaluación.

En los últimos meses, la demanda de cobertura se aceleró ante la proyección de buena parte de los inversores de que, una vez superado los comicios, el Central abandonaría rápidamente el ancla cambiaria con la que intentó durante el año restarle presión la inflación. Este escenario había sido descartado por distintos funcionarios del Gobierno en reiteradas ocasiones. Esta dinámica incrementó el interés abierto tanto en el Rofex como en el MAE, las dos plazas donde se operan contratos de dólar futuro, y también llevó al BCRA a intervenir con fuerza.

Por el momento, estas pulseadas con el mercado le significaron un gran rédito a la entidad que preside Miguel Pesce. Los $19.000 millones obtenidos este año se sumaron a los $23.500 millones ganados en 2020 por la misma vía, particularmente en los momentos más álgidos de la corrida, cuando muchos operadores auguraban una devaluación que tampoco se concretó. Ocurre que, mediante el control cambiario y las intervenciones en el mercado mayorista, es la propia autoridad monetaria la que administra el sendero de deslizamiento del dólar oficial.

Con todo, el mercado pone la lupa en la cantidad de reservas internacionales y la negociación abierta con el Fondo Monetario Internacional, y continúa apostando por una fuerte aceleración del ritmo de depreciación. Si bien hubo una baja en las tasas implícitas en los contratos de futuros tras los comicios, estas siguen ubicándose por encima de la inflación proyectada para los próximos meses.

Pero el Gobierno no sólo descarta un salto devaluatorio, que generaría un inmediato impacto en una ya muy elevada inflación y una traba a la recuperación de la actividad económica. Como contó este diario, los funcionarios también desestiman llevar el ritmo de depreciación por encima de la evolución del índice de precios al consumidor (IPC) el año que viene. La premisa es no sumar más combustible al costo de vida.

Sí evalúa el BCRA el momento oportuno para, durante los próximos meses, empezar a mover de a poco el ritmo de deslizamiento actual, algo que ya sugería el proyecto de Presupuesto 2022. Aunque para ello espera que se corrobore una por ahora demorada desaceleración del IPC. Fuentes del gabinete económico aseguran que el sendero propuesto por el Gobierno para el dólar oficial de cara al programa plurianual no es un punto de tensión con el FMI, que también aceptaría una continuidad del cepo con el ojo puesto en la recuperación de reservas. Sí hay discusiones en torno a la brecha.

Este año, el Central aplicó una estrategia conocida como ancla cambiaria para intentar contribuir a moderar la inflación. Esto implicó deslizar el tipo de cambio oficial unos 2 puntos por debajo del IPC mensual. Desde mayo hasta octubre, el dólar mayorista avanzó entre 1% y 1,2% mensual. Noviembre no fue la excepción: subió 1,2% y terminó a $100,93. Para ello, en momentos de estacionalidad desfavorable y tensiones electorales, tuvo que vender u$s890 millones.

Los funcionarios auguran un diciembre algo más tranquilo. Esperan que, con el comienzo de la cosecha fina, ingresen unos u$s3.500 millones y que continúen los desembolsos de bancos multilaterales. Este mes el Gobierno pagará u$s1.880 millones al FMI por el segundo vencimiento de capital del multimillonario préstamo que tomó Mauricio Macri.

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