El BCRA frena aún más el dólar oficial para reforzar el ancla inflacionaria

Economía

En la primera quincena de julio el tipo de cambio mayorista avanzó el 0,48%, por debajo del 0,64% del mismo lapso de junio. Busca consolidar la lenta reducción mensual del IPC, que acumuló un 25,3% en el primer semestre.

Luego de acumular un 25,3% de inflación en el primer semestre, que consumió casi la totalidad de la extinta pauta anual del 29%, el Gabinete económico decidió extender su política de ancla cambiaria en busca de consolidar el aún lento proceso de desaceleración mensual del Indice de Precios al Consumidor (IPC) iniciado en abril. Así, en las primeras semanas de julio el Banco Central redujo todavía más el ritmo de devaluación y deslizó el tipo de cambio oficial algunas décimas menos que el mes previo.

Ayer, en medio de un aún intenso ingreso de divisas del agro, el BCRA compró más de u$s100 millones para las reservas y sostuvo la cotización mayorista del dólar en $96,18, apenas dos centavos por encima del miércoles. Así, en el mes el tipo de cambio oficial avanza 46 centavos. Esto confirma una nueva desaceleración del ritmo de crawling peg (depreciación gradual y controlada) en el comienzo del segundo semestre. En la primera quincena de julio, el dólar mayorista acumuló un alza de apenas 0,48%. En el mismo lapso de junio, la suba había sido de 0,64%.

El tipo de cambio mayorista es el que se opera para el comercio exterior y, por eso, es el de mayor incidencia en la dinámica interna de precios. Al ralentizar su deslizamiento, a tasas muy inferiores a las del IPC mensual, el Central intenta actuar como ancla de la inflación: así como una devaluación abrupta funciona como catapulta para los precios, una apreciación real del dólar sirve como freno.

Es lo que el Gabinete económico decidió hacer desde comienzos de año. En 2020, con una cuarentena que pisó los precios, el tipo de cambio acompañó a la inflación e incluso se movió unos puntos por encima. Pero este año hubo una progresiva disociación. El dólar oficial avanzó en enero 3,7%; en febrero, 2,8%; en marzo, 2,4%; en abril, 1,7%; en mayo, 1,25%; y en junio, 1,1%. A lo largo del primer semestre acumuló un incremento del 13,8%, es decir, 11,5 puntos por debajo de la inflación. La tendencia de julio augura un alza mensual del 1%, aunque la estrategia del BCRA es darle cierta volatilidad intramensual al deslizamiento por lo que en la segunda quincena podría modificarse levemente.

En base a la continuidad de esa estrategia cambiaria, a un aumento de las tarifas por debajo de lo que el propio Martín Guzmán había pautado y al sostenimiento de la prudencia monetaria en lo que va del año, es que el Ministerio de Economía aseguró ayer que espera que la desaceleración de la inflación mensual se extienda. Aunque la interanual se mantendría en torno al 50% al menos hasta octubre, un número que complica las posibilidades de recuperación real de los golpeados ingresos.

Adrián Yarde Buller, de Facimex Valores, señaló: “Sin dudas la inflación sigue muy alta, pero se va confirmando el sendero de desaceleración que esperamos de cara a noviembre de la mano del ancla cambiaria y tarifaria. A partir de diciembre seguramente será otra la historia”.

Recuperación de las reservas mediante, el mercado “compró” la continuidad de la política de ancla cambiaria, al menos hasta las elecciones. Es así que las expectativas de devaluación implícitas en los contratos de dólar futuro (donde los inversores buscan cobertura) continuaron en baja. Por caso, la posición a diciembre cerró ayer a $112,30, lo que implicó una caída de más de dos pesos desde comienzos de julio. Así, este contrato se ubica ahora menos de $10 por encima de la pauta de tipo de cambio para fin de año del Presupuesto ($102,40), cuando a comienzos de 2021 se negociaba cerca de los $140.

Con todo, la curva de futuros sigue mostrando una expectativa de aceleración del ritmo devaluatorio después de las legislativas bajo la idea de que se acumulará un atraso cambiario a lo largo del año que restará competitividad a la economía. En el Gabinete económico, sostienen no hay motivos para una depreciación brusca. Ni en la previa ni después de los comicios. Consideran que la política de ancla cambiaria no deterioró la competitividad ya que la inflación se aceleró no solo en Argentina sino en varios de los principales socios comerciales y que el real brasileño (pese a la debilidad que mostró en junio) continúa más apreciado que el año pasado.

En ese marco, apoyados en el poder de fuego acumulado a lo largo del año, se enfocan en una de las prioridades del Gobierno para los próximos meses ante las habituales presiones preelectorales: mantener la estabilidad cambiaria en los mercados paralelos. Es por eso que esta semana debutaron nuevos controles sobre el Contado con Liquidación (CCL), un mecanismo que permite sacar divisas del país a través de la compraventa de títulos. Las medidas dictadas por la Comisión Nacional de Valores y el BCRA restaron volumen al segmento del CCL donde interviene el sector público, con el objetivo de mantener a raya la brecha con el oficial a un menor costo en términos de reservas.

Como primer resultado, las intervenciones oficiales lograron mantener el liqui (calculado en base al AL30) por debajo de los $167. Ayer cerró estable a $166,20 y la brecha con el mayorista terminó en 72,8%. El dólar blue, en cambio, subió $4 en la semana hasta los $178.

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