Emisión: carrera contra el tiempo entre el BCRA, la Moneda y G+D

Economía

La pandemia hizo implosionar la programación monetaria del Central. La Casa de Moneda no da abasto. Los exiguos plazos impuestos por la crisis global podrían complicar llegada de nuevo dinero.

Podría decirse que es la única actividad que viene operando a plena capacidad, no solo acá sino en el mundo entero. Lo cierto es que la impresión de dinero ha estallado a nivel global. La Argentina, más allá de los vicios y costumbres históricos, acompaña con ahínco la tendencia. El BCRA viene emitiendo ciento de miles de millones mes a mes. Y todavía falta mucho más para cerrar el año. Sin duda la pandemia hizo implosionar la programación monetaria que tenía pensada Miguel Pesce al llegar al BCRA para su primer año de gestión. Pero ya en medio del campo de batalla no tiene otra alternativa que seguir emitiendo para auxiliar al fisco. Pero a diferencia de lo que el público creería la capacidad operativa de la Casa de Moneda es finita y ha llegado casi al tope. Por eso la línea telefónica directa entre Pesce y Rodolfo Gabrielli, titular de Casa de Moneda, está que arde.

Claro que la decisión del presidente Fernández de desestimar, por motivos políticos, la impresión de un nuevo billete de $5.000, que tenía en gatera el BCRA, también explica hoy los contratiempos por los que pasan Pesce y Gabrielli. Ya que Moneda está “trabajando” a todo vapor en tres turnos imprimiendo billetes de $1.000. Por eso días atrás Casa de Moneda llevó a cabo una licitación para proveerse de billetes de $500.

La invitación a los proveedores internacionales fue para una cantidad de 250 millones de billetes (esto, equivalente a una emisión de $125.000 millones, lo que no parece gran cosa teniendo en cuenta los volúmenes emitidos recientemente). Hasta acá nada del otro mundo. Pero hay que tener presente que todos los bancos centrales del mundo están emitiendo “a lo loco” y por lo tanto no hay mucha capacidad ociosa disponible. Por ende se plantean algunos interrogantes. El más relevante es si llegan a tiempo los billetes. La licitación planteo tres fechas para la entrega en Buenos Aires (100 millones de billetes en agosto y en septiembre y el resto en octubre). La licitación la “ganó” el grupo alemán Giesecke+Devrient (G+D), que en realidad fue el único que se presentó, pese a que otro grupo europeo compró el pliego.

A propósito, dado el apuro del BCRA, se pidió que el envío fuera preferentemente vía aérea, lo que es mucho más oneroso. Volviendo al tema del costo, la empresa alemana cotizó solo la impresión porque Casa de Moneda ya había comprado el papel y la tinta (ya están en Europa), de ahí lo caro que resulta esta compra. Al respecto cabe señalar que tanto el “hilo de seguridad”, elegido oportunamente para el “yaguareté”, como el “papel”, ambos insumos pertenecen al grupo alemán (dueños de las patentes) por lo que finalmente terminan “regulando” los precios del mercado. Ahora bien, y quizás lo más importante son los plazos y en tal sentido los alemanes, criteriosos, ya han avisado que son incumplibles, recién podría empezar a entregar los billetes a partir de los 4,5 meses de que se haya firmado la orden de compra. Por lo tanto, si finalmente, se adjudica esta licitación al grupo G+D difícilmente lleguen los 250 millones de $500 a tiempo, o bien, para que el BCRA satisfaga el apetito del Tesoro no antes de fin de año. Con relación al tema del precio cotizado, se especula que también podría incluir internamente, o sea, para G+D algún tema de castigo o multa al que será pasible porque seguramente incumplirá algún otro pedido para satisfacer el de Moneda argentina. Se podría desmenuzar que un tercio del costo sería el flete y en el resto estaría contemplado una posible multa al grupo con sede en Munich.

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