Luiz Inácio Lula Da Silva propuso que los gastos de obra pública en infraestructura y de ayuda social no ingresen en los cálculos contables del FMI para definir el superávit primario. Néstor Kirchner se sumó a la idea, y desde ayer los dos presidentes negocian esta propuesta en Rio de Janeiro. Se espera para hoy, cuando los dos jefes de Estado terminen su tercera cumbre en esa ciudad brasileña, que la propuesta se convierta en un reclamo formal al organismo financiero que harían los dos países cuando tengan que comenzar a negociar sus respectivos acuerdos para 2005. La novedad es que lo que parecía en un principio un proyecto solitario y sin mayor sustento técnico, ahora tendría cierta viabilidad. Ocurre que ayer el titular del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Enrique Iglesias, avaló públicamente la idea, con lo cual como mínimo el FMI deberá tratarlo y dar las razones por las que lo descarta. El motivo del apoyo del BID es claro: esa entidad es la que financia los mayores proyectos de infraestructura en América del Sur.
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Según Iglesias, «el cambio en la fórmula de cálculo del superávit fiscal primario sería una gran noticia para nosotros y vamos a insistir mucho en eso», luego de un encuentro que mantuvo en la capital brasileña con el ministro de Planeamiento, Guido Mantega. Informate más
El funcionario aclaró que se refería sólo a las inversiones «productivas, a los proyectos que generan algún retorno financiero y no amenazan el endeudamiento público». Por su parte, Lula Da Silva quiere que el cambio en la fórmula que utiliza el Fondo valga para todas las inversiones del Estado y sus empresas en obras de infraestructura.
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