BID: "América latina debe reducir volatilidad para consolidar inversiones"
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Según el economista, América Latina tiene además que luchar por mejorar su competitividad frente a mercados con un potencial enorme como China, India o países del este europeo.
"Las inversiones extranjeras directas no son sinónimo de aceleración del crecimiento. No hay que olvidar que el estímulo más importante debe venir de los propios inversores locales", recordó.
Según Vodusek, economista responsable de Europa en el BID, tan importante como el volumen de inversiones es su destino. "No es lo mismo que se consagren a privatizaciones, es decir a estructuras que ya existen, lo cual no significa una generación de empleo, que a nuevos proyectos (llamados inversiones "greenfield"), aseguró.
El economista se felicitó por las recientes perspectivas para América Latina del FMI, que prevée para el Mercosur un crecimiento del 4,8% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2004 y de 3,7% en 2005. La región andina registrará un crecimiento de 5,8% este año y de 4% en 2005, México un 4% este año y un 3,2% en 2005 y América Central un 3,3% en 2004 y 2005.
Por otra parte, Vodusek recordó que en los últimos diez años el perfil del inversor en América Latina cambió: En 1990, Estados Unidos representaba un 71,9% del total de inversiones y Europa el 24,3%, mientras que en 2000, Estados
Unidos detentaba un 36,5% y Europa llegaba al 61,1% del total.
"La mayoría de las inversiones europeas se destinan al Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) mientras que las inversiones estadounidenses están más repartidas entre Mercosur, México y región andina", subrayó.
Brasil sigue siendo el primer receptor de inversiones europeas (un 38% del total en 2001), seguido de Argentina (26%) y México (13%).
Según el economista, responsable del BID para Europa, el repliegue de la presencia extranjera en América Latina en los últimos años se debió a una deterioración del panorama internacional, sumada a una reducción del número de privatizaciones, que en los 90 habían atraído a gran número de inversores y finalmente a las crisis nacionales, sobre todo en Argentina, Uruguay y Brasil.
"A todo esto se suma un hecho: las cifras de inversiones en América Latina registradas en la primera mitad de los años 90 fueron magníficas y era difícil mantenerlas", concluyó.




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