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Se trata del segundo y último tramo de un préstamo de emergencia por u$s 1.500 millones que fue otorgado en febrero pasado. Según informó el BID desde Washington, «corresponde a un programa destinado a reforzar la protección social y reducir el impacto de la crisis sobre los sectores más pobres».
El primer tramo del préstamo, por u$s 765 millones, se concretó el 19 de febrero.
Estos fondos tienen como objetivo «apoyar las medidas adoptadas por el gobierno para asegurar la estabilidad macroeconómica y apuntalar servicios sociales focalizados en los grupos de menores ingresos», sostuvo el BID a través de un comunicado. Las condiciones de desembolso del préstamo incluyen el acuerdo y la vigencia de un programa de estabilización con el FMI. Además, exigen la protección de los programas sociales prioritarios, el apoyo de la estrategia social para la eficiencia y continuidad de las políticas sociales y avances estratégicos en la base de protección social del país, en los sectores de salud, educación y desarrollo social.