El Banco Central impondrá un severo control para las entidades financieras que actualmente operan en el exterior. Los cambios apuntan, sobre todo, a las operaciones llamadas offshore, principalmente radicadas en paraísos fiscales. En teoría, lo que se trata de hacer es evitar que ante la caída de una filial en un paraíso fiscal, el banco que opera en la Argentina se vea también afectado y, por ende, los depositantes argentinos. Un tema sensible adicional: el Banco Central compartirá información de los depositantes con el organismo de supervisión en donde está radicada la filial offshore. La iniciativa va en el buen camino, al tratar de evitar que se repitan experiencias como la del Banco Mayo, que dejó pérdidas a miles de ahorristas. También si va contra la evasión. Hay que tener en cuenta que muchas empresas y argentinos que depositan en paraísos fiscales no buscan evadir. En realidad, desearían depositar en EE.UU., pero especialmente las personas no lo hacen ya que, si sufren algún accidente, se pierde un elevado porcentaje de lo ahorrado por el alto impuesto a la herencia en Norteamérica. Todos estos cambios están basados en la experiencia de Chile y Brasil.
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