El gobierno no confirmó todavía la entrevista que mantendrían la semana próxima los presidentes Néstor Kirchner y Evo Morales, aunque en La Paz el viceministro de Hidrocarburos, Julio Gómez, adelantó la realización del encuentro y dijo que sería en la ciudad boliviana de Villazón, fronteriza con La Quiaca, con el objeto de definir el precio del gas que importa nuestro país.
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Ayer, el gobierno de Bolivia dejó en evidencia su intención de presionar a la Argentina para llegar a un rápido acuerdo. Una fuente oficial de ese país, citada por agencias internacionales, dijo que la administración de Morales notificará formalmente a la de Brasil su intención de empezar a discutir un nuevo precio para el gas natural que le vende, una vez que haya cerrado una negociación similar con la Argentina, lo que puede ocurrir en los próximos días.
Por su parte, el ministro boliviano de Hidrocarburos, Andrés Soliz Rada, afirmó que las conversaciones entre La Paz y Buenos Aires están «muy adelantadas» y se mostró confiado en que «el fin de semana o a principios de la próxima» las partes puedan firmar el nuevo acuerdo. Similar comentario realizó semanas atrás al anunciar el viaje que luego no se concretó del ministro de Planificación, Julio De Vido.
Objetivo
Curiosamente, Soliz llegó a decir que uno de los aspectos más espinosos de las conversaciones (la declaración de Kirchner sobre que el gas boliviano sirve para cumplir los contratos con Chile y su propuesta de que Santiago intervenga en las negociaciones) está casi solucionado y será subrayado en un apartado del convenio que se firmará, aunque no reveló de qué forma.
El Ejecutivo boliviano busca obligar a Chile a restituirle un acceso al Pacífico, perdido en una guerra de fines del siglo XIX, ofreciéndole el gas que la Argentina ya no puede exportarle.
Con respecto al precio del gas, Soliz dijo que el valor de 5,5 dólares por millón de BTU ofertado por Bolivia «puede ser sujeto a una modificación, pero obviamente una modificación hacia arriba, no hacia abajo».
No obstante, Bolivia advirtió que no podrá atender toda la demanda externa para su gas natural si no intensifica con urgencia un programa de exploraciones para incrementar sus reservas.
«Nosotros estamos sumamente preocupados por el tema de las reservas», dijo Soliz, en respuesta a una consulta sobre si Bolivia tiene reservas suficientes para atender a todos sus clientes potenciales de gas.
«Vamos a tener que elegir, porque no podemos vender a todos los mercados que se nos presentan», agregó. Pero el problema no residiría en la cantidad de reservas sino en la necesidad de inversionespara desarrollo de las áreas y producción.
El ministro anunció además que hoy se realizará una primera negociación formal entre Bolivia y Paraguay sobre el proyecto de un gasoducto con capacidad de hasta 20 millones de metros cúbicos diarios, que serviría también para atender la demanda de Uruguay.
Por otra parte, el precio del gas boliviano que importa Brasil subirá en julio a 4 dólares, al activarse una cláusula del contrato firmado en 1999. «El contrato así como está habla de la obligación de vender gas a Brasil hasta 2019, al precio de la canasta de fuel que está subiendo permanentemente, de manera que sin hacer ningún trámite», el precio del gas boliviano subirá.
Brasil importa un promedio de 26 millones de metros cúbicos de gas por día (aunque tiene contratados hasta 30 millones) y paga por el millón de BTU 3,8 dólares. La Argentina está comprando en este momento 4,7 millones sobre un cupo de 7,7 millones a un precio similar al que paga Brasil, pero aspira a comprar hasta 20 millones si prospera la negociación de un nuevo contrato.
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