16 de noviembre 2001 - 00:00

Bonos argentinos rinden hasta 88% anual

La fuerte caída en el precio de los títulos públicos los dejó con los rendimientos más elevados desde el lanzamiento del plan de convertibilidad. Algunos papeles de corto plazo, como el BONTE 2002 que vence dentro de seis meses, rinden hasta 88% anual en dólares. Por esta tasa, parece un título de larguísmo plazo, pero la incertidumbre que hoy existe sobre la economía disparó rendimientos. Otros títulos de mediano plazo ofrecen más de 50% anual. Está claro que el riesgo de inversión es también más alto, pero hubo algunos inversores que se posicionaron en los últimos días en esos papeles apostando a ese retorno esperado.

Bonos argentinos rinden hasta 88% anual
El BONTE 2002, un título argentino que vence en mayo del año próximo, permite a un inversor obtener un rendimiento de 44% en dólares en apenas seis meses (88% anual) (ver cuadro). ¿Pero quién se anima a comprarlo? Este interrogante y muchas consultas similares se escucharon en la City porteña en las últimas horas, a medida que los títulos argentinos acentuaron su caída hasta niveles que ya muchos consideran muy cercanos a valores de default.

No son pocos los inversores que, siguiendo la experiencia de otros países que tuvieron gravísimas dificultades para cumplir con el pago de la deuda (hasta decretar la cesación de pagos por algún tiempo), se animaron a colocar parte de su capital en bonos locales. Muchos de esos casos demuestran que correr altos riesgos en momentos de extrema turbulencia puede ser también un muy buen negocio, aunque no exento de altísimos riesgos.

• Negocios notables

Los casos más conocidos por los argentinos son el de Rusia y Ecuador. En el caso de la ex Unión Soviética, que en 1998 decidió no pagar los títulos de la ex república socialista, hubo negocios notables. Por ejemplo, el Global 2028 ruso, que llegó a retroceder a menos de u$s 30 a fin de 1998, ahora cotiza a u$s 106, una apreciación de casi 300% en apenas tres años. Otros bonos rusos llegaron a valer u$s 8.

Los títulos ecuatorianos también dieron oportunidades, aunque en este caso el rally no fue tan importante. Los títulos ecuatorianos cayeron hasta u$s 25 a fin de 1999 y ahora algunas series están en alrededor de u$s 45. Sin embargo, y pese a la apreciación, continúa siendo considerada como una inversión de muy alto riesgo.

La gran pregunta es ahora cuál es el piso de los títulos argentinos. Un tradicional trader local señaló que «es posible que muchos bonos puedan caer otros u$s 10 en un escenario todavía más complicado. Pero también la posibilidad de recuperación es importante a estos niveles».

De acuerdo con los precios y los rendimientos, los bonos considerados más riesgosos por los inversores son los de corto plazo.
Las distintas series de BONTES que vencen entre 2002 y 2006 presentan tasas de interés que van de 88,41% a 40% anual. Por supuesto, se trata de niveles que reflejan un alto riesgo de no pago del capital por parte del gobierno.

Hernán Fardi
, economista de Maxinver, aseguró a Ambito Financiero que «recomendaría comprar bonos cortos. Hoy un BONTE 2002 es un gran negocio si no se entra al canje». Aunque enseguida apeló a la cautela: «El gobierno aún no aclaró cuáles son las consecuencias de no participar en esa operación y quedarse con los títulos».

Los bonos de largo plazo también presentan altos rendimientos y precios que oscilan los u$s 40,
con caídas superiores a 50 por ciento en menos de cinco meses. Por ejemplo, un Global 2027 cotiza a u$s 40,42 y tiene un rendimiento de 26,27% anual, una tasa prácticamente imposible de conseguir en una inversión a largo plazo.

• Oportunidad

Según Rafael Ber, director de Argentine Research, para el que no tiene una cartera de bonos argentinos «es una buena oportunidad para comprar, debido a la baja de la paridad». Pero, al mismo tiempo, observó que «si ya tiene exposición en bonos argentinos y sufrió la baja, es mejor no agregar más».

Mucho más contundente es
Juan Nápoli, vicepresidente de Nápoli Sociedad de Bolsa: «Todos los aspectos están a favor y llevan a comprar bonos argentinos. Los retornos son excelentes; además, no creo que la Argentina vaya a entrar en default ni a devaluar. Los bonos argentinos en este momento son una gran inversión».

Un ejemplo que circuló entre algunos operadores de Bolsa demuestra hasta qué punto puede haber oportunidades en algunos bonos que cayeron hasta niveles insospechados. Este es el ejemplo siguiente:

• El Global 2017 cotiza a u$s 41,94, con un rendimiento para el inversor de 31,19%.

• Actualmente paga un cupón de 11,375% anual. Pero puede suponerse que el gobierno decide una reducción unilateral de intereses a 7% anual.

• A esto podría agregarse una reducción del capital (haircut) de 30%. Es decir que el título pagará u$s 70 por cada u$s 100 de valor nominal en 2017.

• Para complicarla más, se supone que los cupones de intereses recién comienzan a ser pagados en tres años.

• Aun con todos estos supuestos, el «nuevo» Global 2017 continúa ofreciendo un rendimiento de 11% anual para el inversor que compra hoy.

• Posibilidad

Ningún país que entró en default se animó, por ahora, a cambios más drásticos en las condiciones de un título cuando volvió a pagar.

Por supuesto, siempre está latente la posibilidad de que el gobierno decida no pagar
«nunca más» el título, con lo cual se perdería todo lo invertido. Pero se trata de un escenario remoto, de acuerdo con la experiencia internacional.

En cuanto a los inversores que mantienen bonos en carte-ra y soportaron las pérdidas, los brokers coinciden en general en dos consejos: no vender y tampoco ingresar al canje en esta primera etapa. Al ser canjeados por préstamos, el pequeño inversor pierde toda liquidez y en caso de una urgencia le resultará muy complicado recuperar inclusive parte del capital involucrado.

Pero existen distintos puntos de vista. Fardi explicó que
«para títulos de mediano y largo plazo conviene entrar al canje. Porque, más tarde o más temprano, va a surgir un mercado secundario de préstamos garantizados».

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