Presionado por la fuerte caída del superávit comercial, el gobierno brasileño anunció un paquete de medidas de estímulo a las ventas externas, que incluirá la creación de un banco, el Exim-Brasil, que empezará a operar en junio, y la agilización de la devolución de parte de los tributos pagados por empresas que destinen a mercados externos más del 30 por ciento de su producción.
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Según el ministro de Hacienda, Guido Mantega, las medidas son necesarias para hacer frente a la creciente competencia internacional por mercados que, a su juicio, ha sido agudizada por la crisis financiera global.
"Hoy vivimos una crisis internacional en el exterior. Acá no tenemos crisis, pero eso agudiza la competencia y tenemos que adoptar medidas para que la producción brasileña sea más competitiva", expresó el ministro.
Mantega agregó que, además de los créditos a ser concedidos por el Exim-Brasil, el gobierno creará un fondo garantizador de comercio exterior, que operará en una etapa inicial con reservas de 12.000 millones de reales (unos 6.800 millones de dólares): "Hay una mayor demanda por garantías en las exportaciones", aclaró.
Además, anunció que el gobierno acelerará la devolución de parte de los tributos pagados por empresas que destinen a mercados externos más del 30 por ciento de su producción. Ese proceso, que hoy llega a tardar cinco años, será abreviado a 30 días.
El paquete de medidas incluye además la creación de una línea de crédito de 7.000 millones de reales (unos 3.980 millones de dólares) para las exportaciones de bienes de consumo. La financiación será concedida por el Banco de Desarrollo de Brasil (BNDES), a tasas de interés de entre un siete y un ocho por ciento anual.
Las nuevas medidas fueron anunciadas en momentos en que Brasil enfrenta una fuerte caída en su superávit comercial, a raíz del aumento de las importaciones a un ritmo mucho más acelerado que el incremento de las exportaciones.
Según anunció este lunes el Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, entre enero y abril Brasil acumuló un superávit comercial de 2.175 millones de dólares, lo que supuso una caída del 67,4 por ciento frente a igual período del año pasado.