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Las mayores captaciones fueron realizadas por los bancos privados, con Bradesco a la cabeza, que trajo 325 millones de dólares y anunció la apertura de una nueva operación en busca de otros 50 millones de dólares, que debería estar lista para el viernes.
En enero del 2002 las captaciones externas habían sido menores, de 2,290 millones de dólares.
Los operadores del mercado financiero han reaccionado muy bien a las primeras semanas de Lula da Silva en el gobierno.
Lula da Silva, a través del ministro de Economía, Antonio Palocci, y del titular del Banco Central, Henrique Meirelles, continúa la rígida política monetaria y fiscal del gobierno anterior, enrolada en el neoliberalismo.
La orientación económica de Lula da Silva sorprendió a algunos agentes económicos, como el banco norteamericano Goldman Sachs, que admitió el lunes que se había equivocado al reducir el 13 de enero su recomendación sobre los títulos brasileños.
"Nuestra visión estaba basada en la tradicional retórica económica de izquierda del Partido de los Trabajadores y del presidente Lula", sostuvo el banco.
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