San Pablo (ANSA, AFP) - Los mercados vivieron una jornada tranquila ayer en Brasil, con una apreciación del real de 0,47%, cotizándose a 2,509 por dólar, tras varios días de devaluación, mientras que el indicador bursátil Bovespa mejoró 1,68%. Mientras, el ministro de Economía, Pedro Malan, en coincidencia con un endurecimiento de la campaña electoral del oficialismo, culpó a Lula da Silva de la reacción adversa de los inversores en las últimas semanas.
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Ayer el gobierno lanzó un ajuste por 2.120 millones de dólares y a su vez se conocieron noticias alentadoras de voceros del Banco Mundial (ver más abajo). Ello el mismo día en que el candidato oficialista a la de Brasil, José Serra, decidió pasar a la ofensiva y abandonar el tono conciliatorio con el que se refería a su oponente, de acuerdo al consejo de su nuevo jefe de campaña.
«No basta decir que vamos a respetar los contratos, pero al mismo tiempo, decir que vamos a reestructurar, a renegociar la deuda, sin entender que eso necesita, obligatoriamente, del diálogo con otras partes», dijo Malan en referencia a Lula sin mencionarlo, sumándose a la nueva estrategia.
Los mercados en general, y los asesores de bancos de inversión en particular, se mostraron muy sensibles en las últimas semanas por el avance en las encuestas de Lula. Según un nuevo sondeo del instituto Vox Populi, Lula ya superó 40 por ciento de los votos para la primera vuelta, y reúne del doble de preferencias que sus tres principales rivales: Serra, el centro-izquierdista Ciro Gomes y el populista de izquierda Anthony Garotinho.
El ministro criticó a «quienes se involucraron en el famoso plebiscito sobre la deuda interna y externa de hace un año y medio, una idea estrafalaria de la que todavía no se han arrepentido».
Este plebiscito fue convocado por la Confederación Nacional de Obispos Brasileños y respaldado por Lula Da Silva y el Partido de los Trabajadores (PT).
Malan atribuyó la volatilidad del mercado financiero y la desconfianza de los inversores extranjeros a las «incertidumbres en relación al próximo gobierno, en cuanto a la mantención de las metas de responsabilidad fiscal, de inflación y de respeto a los contratos ya firmados».
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En tanto, Serra incorporó a uno de los más afamados «brujos» del marketing político de este país, Nizan Guanaes, quien hasta hace un mes y medio había trabajado en la frustrada candidatura de Roseana Sarney (PFL). Según los analistas locales, el pase de Nizan Guanaes al «bunker» del oficialismo pondrá fin a la cordialidad que exhibe Serra hacia el opositor Luiz Inácio Lula Da Silva, el favorito para las elecciones del 6 de octubre, con quien lo une una vieja relación.
«La estrategia será polarizar con Lula, pero sin satanizarlo porque eso no nos conviene», señaló Nizan Guanaes, quien fue discípulo de su actual enemigo Duda Mendonça, el publicista que asesoró a varios políticos argentinos y ahora colabora con Lula.
«Lula es un clon de Serra, pero Serra es más capaz y sabe administrar», agregó. Guanaes es el publicista preferido del presidente Fernando Henrique Cardoso, quien desde hacía días venía quejándose de la levedad de la campaña de su ex ministro de Salud y del trato cortés hacia el principal rival del gobierno, Lula Da Silva. «Parece que no tenemos ninguna diferencia con Lula», rezongó la semana pasada el líder del bloque oficialista en el Senado, Geraldo Mello, luego de una audiencia con Cardoso.
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