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27 de octubre 2026 - 07:00

Brasil: la clave del segundo mandato de Lula da Silva es el desafío fiscal

El cuarto mandato petista de Lula da Silva podrá vanagloriarse de la “herencia recibida” porque si bien plantea serios retos le brinda, en el corto y mediano plazo, margen de maniobra para corregir los desajustes. El Congreso será determinante.

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Los mercados esperan una señal fiscal concreta para el cuarto mandato de Lula da Silva.

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Despejado el interrogante electoral ahora los mercados esperan una señal fiscal concreta para el cuarto mandato de Lula da Silva ponderando que, según los analistas, la “herencia” recibida brinda margen para decidir el ritmo del ajuste de las cuentas públicas.

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Si bien Brasil llegó a estos disputados comicios sin una crisis de financiamiento externo gracias al elevado stock de reservas internacionales (más de $s370.000 millones), a la limitada deuda pública en moneda extranjera, al profundo mercado interno que absorbe la mayor parte del endeudamiento gubernamental, a un tipo de cambio flexible, y a que el Tesoro tiene un colchón de liquidez para cubrir más de un semestre de vencimientos, detrás de esta fortaleza se oculta un deterioro de las cuentas fiscales. De acuerdo con cálculos del Institute of International Finance (IIF) el superávit primario sigue siendo débil, la deuda bruta aumenta, el pago de intereses absorbe cerca del 8,9% del PIB (más del doble que en la mayoría de los países de la región) y las tasas de interés reales a largo plazo se mantienen entre las más altas de América Latina.

Está claro que en el corto plazo el Estado no perderá su acceso al financiamiento, pero el riesgo inmediato es que este resulte tan costoso que la dinámica de la deuda se deteriore y la inversión productiva permanezca por debajo de su potencial y afecte al crecimiento. Además, los mecanismos de defensa disponibles le permiten adoptar medidas antes de que sea necesario un ajuste forzado por el mercado.

Horas antes de conocerse al triunfador, los economistas jefes del IIF, Marcello Estevão y Martín Castellano difundieron un estudio sobre la situación brasileña, destacando que la próxima administración de Brasil heredará un problema fiscal que aún es manejable, aunque no de forma indefinida. Según la visión de estos especialistas lo que importaba en las elecciones no era tanto las etiquetas políticas sino la capacidad de gobierno, porque los mercados buscarán un objetivo fiscal, medidas estructurales, un firme compromiso por parte de la presidencia y una coalición en el Congreso capaz de respaldar dichas medidas.

Para Estevão y Castellano, la actual regla fiscal limita el gasto, pero no condiciona la trayectoria de la deuda: las revisiones de los objetivos, las deducciones y una fórmula de gasto vinculada a los ingresos han permitido que el cumplimiento formal coexista con un déficit real y una deuda creciente. Por ende, consideran que un nuevo marco debería establecer la deuda como ancla y el gasto como instrumento: la implementación de topes cuatrienales, una salvaguarda eficaz para el superávit primario, mecanismos de corrección automática, cláusulas de escape muy restringidas y una supervisión independiente más sólida permitirían ganar credibilidad desde el primer momento, al tiempo que se articula el ajuste de forma gradual.

El informe “Brazil: The Fiscal Mandate After the Vote” de Estevão y Castellano resume el desafío de la próxima administración en si logra transformar la considerable resiliencia del país en un menor costo del capital, y para ello sostienen que la política fiscal debe ser la prioridad económica central, ya que vincula el proceso electoral con la inflación, la política monetaria, la inversión y el crecimiento potencial.

Principales puntos del estudio

Generar credibilidad

El informe detalla lo que debería priorizar el ajuste para generar credibilidad para evitar al mismo tiempo provocar una recesión, destacando que la regla fiscal, en sí misma, debería estructurarse en torno a una jerarquía sencilla: la deuda determina la estrategia, el gasto la implementa y el saldo primario efectivo permite verificar el progreso. Por ende, el ancla debería utilizar la deuda bruta del gobierno general -según la definición del Banco Central- como indicador principal, dado que es una medida oportuna, conocida y directamente vinculada a la política nacional.

“Brasil dispone de más tiempo del que sugieren las interpretaciones alarmistas, pero de menos del que podría indicar su sólida capacidad de financiación. Los colchones de seguridad permiten realizar un ajuste gradual y deliberado, pero no garantizan que la deuda pueda refinanciarse indefinidamente a cualquier precio. Si la prima de riesgo se mantiene elevada mientras la deuda sigue aumentando, un problema de costos podría acabar convirtiéndose en un problema de acceso al mercado. La decisión fundamental para la próxima administración consiste en determinar si aprovechará la resiliencia del país para llevar a cabo reformas antes de que dicha transición se vuelva inviable”, sentencian los autores.

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