No pudo el secretario de Industria, Fernando Fraguío, esquivar las presiones del ministro de Desarrollo brasileño, Iván Ramalho. Se fue Lula, y también con él la promesa de un mayor cupo de exportaciones de trigo para su país. A cambio, el brasileño prometió nuevas inversiones de las empresas ya radicadas y hasta confirmó que mantendrá las trabas para el vino argentino porque no pueden competirle.
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Los funcionarios ayer coincidieron en que es central la preocupación por la invasión china. En realidad no hicieron más que entrecruzar los temores de los industriales que ven perder cuota de mercado frente a sus pares chinos, principalmente en calzados y textiles.
Con relación al caso del trigo, Fraguío, amante del ciclismo y la náutica, sostuvo ayer que ya se liberó una cuota de exportación de 902.000 toneladas, a lo que se sumarán otras 500.000 en el próximo trimestre, lo que normalizaría el abastecimiento a Brasil, principal comprador del cereal argentino, que tuvo que bajar sus aranceles para poder optar por otros proveedores, en especial Canadá. Por su parte, Ramalho aseguró que esto permitirá que Brasil no tenga problemas de abastecimiento de trigo en lo que resta del año y que las compras del cereal argentino servirán para reducir el superávit comercial que tiene Brasil en el intercambio bilateral. Insistió en que los importadores brasileños optarán por el trigo argentino en vista de su «buena calidad» y los menores costos de transporte y logística y «porque es más fácil desde el punto de vista impositivo». Distinto es el caso del sector vitivinícola, donde Ramalho reclamó un aumento del precio de exportación de vinos argentinos al mercado brasileño, que actualmente se encuentra en 8 dólares por caja.
Ocurre que los productores vitivinícolas brasileños pretenden que su gobierno los proteja ante lo que consideran una invasión argentina y sostienen que «resulta dificultoso competir con vinos de tan buena calidad, a valores bajos» y que por eso quieren «impulsar un nuevo acuerdo para que los valores por caja sean superiores».
En ese sentido, Fraguío y Ramalho comentaron que empresarios vitivinícolas de ambospaíses establecerán « acciones de complementariedad», con el apoyo de los gobiernos, «a fin de modificar los precios de exportación, que ya tienen dos años de vigencia».
En cuanto a China, ayer señalaron que en 2007 la Argentina y Brasil aumentaron sus ventas a ese país en 49% y 28% respectivamente, mientras que sus compras al país asiático se incrementaron en 63% y 58%. Brasil es el principal destino de las exportaciones argentinas-(19% del total) y Chinaes el segundo (9%). En tanto,el principal proveedor de la Argentina es Brasil (32% de las importaciones argentinas), seguido por EE.UU. (12%) y China (11%).
Los funcionarios además se comprometieron a agilizar el tránsito fronterizo de autopartes a través de la flexibilización de trámites aduaneros. Cabe recordar que esto complicó la operación de las automotrices locales no sólo por el conflicto con el campo sino también por huelgas en la aduana brasileña.
Ramalho destacó que el sector automotor representa 40% del intercambio comercial entre los dos países, aunque aclaró que existe «desequilibrio» en el mercado de autopartes.
El ministro brasileño estimó que podrían instalarse nuevos emprendimientos autopartistas en la Argentina, «que hasta podrían lograr financiamiento del BNDES», el Banco Nacional de Desarrollo de Brasil.
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