El presidente Néstor Kirchner se mantuvo cauto en la cumbre.
El acuerdo que alcanzó con Evo Morales (en la foto) en
2006 echó por tierra megagasoducto desde Venezuela.
La Cumbre Energética de la isla Margarita estuvo fuertemente condicionada por la posición de Brasil, como se advierte en los siguientes temas:
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Brasil criticó la creación de una OPEP del Gas. «En un esfuerzo de integración, tenemos que armonizar intereses de productores y consumidores. No tiene cabida en una reunión de este tipo defender una OPEP del gas; si ellos lo hacen, es su problema», afirmó el canciller brasileño, Celos Amorim.
El ministro de Energía brasileño, Silas Rondeau, explicó que Brasil afirmó que «ese asunto tiene que ser profundizado para saber si es el momento acertado para que se cree» una OPEP del gas sudamericana. Si fuera el caso -aseguró- , Brasil, como productor de gas, tendría que estar representado, y también otros países, como Perú. «Tuve el apoyo de otras naciones, como Colombia», en esa posición, completó.
La Organización de Países Productores y Exportadores de Gas de Suramérica ( Oppegasur) surgió en un tratado firmado en marzo por Venezuela, Bolivia y la Argentina. Pero el canciller brasileño se aseguró que en la declaración de la cumbre no fuera mencionada.
La cumbre terminó atenuando las críticas de Venezuela al etanol. Los biocombustibles fueron reconocidos por primera vez en la cumbre regional como una energía viable para Sudamérica.
Ese era el objetivo de Brasil, que, con Estados Unidos, es líder mundial en la producción de etanol, combustible alternativo a la nafta, cuya tecnología y uso pretende exportar a la región.
«Quiero aclarar que no estamos contra los biocombustibles, queremos importar etanol de Brasil», afirmó el presidente Hugo Chávez en el discurso de la apertura de la cumbre.
Según una fuente oficial argentina, la posición de Néstor Kirchner fue «apoyar el desarrollo de combustibles alternativos, y que cada país lo haga de acuerdo con sus necesidades», como el biodiésel argentino y el etanol brasileño.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, no aseguró la adhesión de su país al Banco del Sur, al señalar que tiene que aclararse su finalidad, en declaraciones al término de la Cumbre Energética.
«Se tiene que definir qué es ese Banco del Sur, si es un banco que tiene la finalidad del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial o del BNDES (banco de fomento brasileño)», dijo Lula.
El mayor problema pasaría por la competencia de la futura entidad con el BNDES de Brasil, que pretende erigirse en financiador de proyectos de infraestructura en la región, como lo hizo con las ampliaciones de gasoductos en la Argentina.
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