El gobierno brasileño quiere poner en práctica este año su plan de incentivo para la industria automotriz, que está en crisis y amenazada de despidos masivos, informó este lunes el ministro de Planificación, Guido Mantega.
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El plan, que se basa principalmente en la renovación de la flota de vehículos de transporte, debe entrar en vigor este año y puede incluir mejoras en el financiamiento de compra de vehículos y reducción de los impuestos para las ensambladoras, declaró este lunes el ministro a la prensa.
"El gobierno no sale perdiendo, porque lo que pierde en un primer momento (si rebaja los impuestos y facilita créditos) lo gana después (con el aumento de ventas). Además, el sector automovilístico tiene un gran efecto multiplicador, genera empleo, mueve parte importante de la industria" del país, declaró el ministro.
La industria de autos, que representa 11% del Producto Interno Bruto industrial de Brasil, atraviesa por una crisis, con una caída de 8,2% de las ventas en el primer semestre de este año, que se suma a un 2002 que ya fue negativo.
En ese ambiente, las principales fabricantes han declarado estos meses vacaciones obligatorias para 35% de los cerca de 100.000 trabajadores, destinadas a contener la producción y eliminar existencias.
"La demanda interna está paralizada", denunció recientemente la Asociación Nacional de Fabricantes de Vehículos Automotores (Anfavea).
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