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23 de diciembre 2003 - 00:00

Brasil: Sarney a favor de renegociar la deuda

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"Tenemos que renegociar. El problema de la deuda tiene que ser visto a largo plazo. Tenemos que disminuir esa relación entre deuda y PIB, y los acreedores internacionales tienen que entender eso", afirmó el ex mandatario al diario "Folha de Sao Paulo".

Según el ex jefe de Estado, la economía brasileña difícilmente crecerá mientras el Gobierno tenga que destinar cerca del 70 por ciento de sus recursos disponibles al pago de la deuda y de los intereses.

"O invertimos eso o estamos condenados a renunciar al destino nacional. Con ese modelo (económico) que tenemos no vamos a llegar a ninguna parte", dijo.

Sarney reconoció que la renegociación de la deuda no podía haber sido discutida este año, cuando el socialista Luiz Inácio Lula da Silva inició su mandato, debido a que el mercado financiero desconfiaba de la gestión del ex líder sindical, que en el pasado llegó a defender la moratoria de la deuda.

Dijo que como Lula cumplió su palabra de respetar los compromisos y los contratos firmados por anteriores administraciones, y recuperó la credibilidad de los inversores en la economía del país, ya es posible plantear tal discusión.

"Era una discusión que no podía ser hecha antes de que mostráramos responsabilidad interna.
Ya que no la tuvimos (la discusión sobre la renegociación), llegó la hora de avanzar", afirmó el ex jefe de Estado (1985-1990).
Sarney dijo que no podría dar detalles sobre cómo sería la renegociación pero agregó que Brasil necesita revisar "los plazos y la estructura de la deuda".

Dijo igualmente que el Gobierno necesita revisar la meta de superávit fiscal a la que se comprometió, del 4,25 por ciento del PIB para 2003 y 2004, ya que no puede destinar todo ese ahorro al pago de la deuda y de los intereses.

En su opinión, Lula ya demostró estar comprometido con la austeridad fiscal y la estabilidad económica, y tiene condiciones para sentarse a negociar con los acreedores.

La política económica de Lula ha sido aplaudida por organismos como el FMI y gobiernos como el estadounidense y ayudó a reducir el índice de riesgo país, que mide la desconfianza de los inversores extranjeros, de cerca de 2.400 puntos en octubre del año pasado a unos 500 puntos en la actualidad.

Además de haber cumplido el acuerdo que el gobierno anterior negoció con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y de haber aumentado la meta del superávit -del 3,75 al 4,25 por ciento-, el líder socialista adoptó en su primer año de gestión una severa política de ajuste fiscal que frenó el crecimiento económico.

"El gobierno Lula impuso algunos sacrificios para garantizar la estabilidad económica. Llegó la hora de que él también se imponga y de que aproveche la credibilidad que cosechó", afirmó.

"El Gobierno necesita tener condiciones de fuerza para negociar las concesiones que hasta ahora no tuvimos, tanto internas como externas, en el problema de la deuda", agregó.

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