París (Reuters) - La creciente importancia de Brasil y China como prestadores a países emergentes presenta un nuevo desafío al Club de París al cumplirse 50 años de la institución, dijo ayer el presidente del club de naciones acreedoras.
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Xavier Musca, presidente del Club de París y director del Tesoro de Francia, reiteró las preocupaciones acerca de que algunos de los países más pobres estaban endeudándose, al mismo tiempo que las naciones ricas cancelaban la deuda que debían.
«La cuestión de los nuevos prestamistas se está tornando una de las más importantes y una para la cual no hay solución en esta etapa, pero en la que la comunidad internacional necesita hacer progresos», dijo en una conferencia de prensa.
«Como primer paso nos gustaría mejorar el diálogo (...) para explicar que no deben aprovecharse de países con los cuales la comunidad internacional tiene importantes acuerdos.»
Sin embargo, indicó que los países en desarrollo que se benefician con este tipo de cancelación de deuda también debían actuar en forma responsable.
«Es una cuestión de diálogo con los países involucrados, los prestamistas así como los países endeudados. No se puede ir a la comunidad internacional llorando un día y diciendo que tienes demasiada deuda y esta deuda es insostenible al mismo tiempo que firmas lo mismo con otros acreedores», apuntó.
En línea
Las declaraciones están en línea con las realizadas en abril por Estados Unidos y el consejo gobernador del Fondo Monetario Internacional, el Comité Monetario y Financiero Internacional.
Musca indicó que Brasil y China tuvieron respuestas levemente diferentes al pedido del Club de París.
«Tenemos un diálogo largo y constante con Brasil», y el país que preside Lula da Silva «quiere seguir las reglas de responsabilidad vigentes en la comunidad internacional. Hay una voluntad de estar cerca del Club de París», indicó.
«Para China, la situación es un poco diferente», sostuvo. El gigante asiático se ha transformado en un prestamista cada vez más importante para países africanos.
Si bien Musca no dio ningún ejemplo específico sobre los préstamos de China, un caso ha sido Angola.
Pekín ofreció a Angola, un país rico en petróleo, un préstamo de u$s 2.000 millones para reparar su infraestructura en enero de 2005 y siguió en marzo de 2006 con un acuerdo para sumar otros u$s 1.000 millones.
El acuerdo permitió que Uganda evitara tratar con el FMI, que había criticado largamente las finanzas del país.
El Ministerio de Finanzas de Angola dijo en abril que su ministro había comenzado negociaciones para reprogramar su deuda con el Club de París.
Con respecto al asunto del repago anticipado de deuda, Musca dijo que el Club de París no estaba contra estas medidas pero sí mostró preocupación por los detalles técnicos.
«No hay una gran preocupación, sólo problemas técnicos para solucionar: ¿debe el repago hacerse a valor de mercado o a valor nominal? Siempre estamos contentos de que los países repaguen su deuda, pero puedes tener los mismos riesgos (sobre el tratamiento justo para todos los acreedores) con el repago que con el pago tardío».
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