Brasilia (AFP, Reuters, ANSA) - El ministro de Hacienda de Brasil, Antonio Palocci, admitió ayer que su país ya comenzó a negociar un posible nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, pero señaló que éste se haría «mirando hacia adelante», a diferencia del que se firmó en 2002 para evitar que el país cayera en cesación de pagos.
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Palocci se reunió por la mañana con un equipo del FMI que llegó a Brasilia para analizar el cumplimiento de la metas de política monetaria y fiscal antes de decidir la liberación del quinto y último tramo -por casi 8.000 millones de dólares- del acuerdo stand-by firmado en agosto del año pasado por un total de 30.400 millones de dólares. Pero, al salir de la reunión, el ministro reconoció que también se evocó un eventual nuevo acuerdo. «Empezamos las discusiones, y fueron muy buenas. Tratamos la revisión (de metas) y empezamos a conversar sobre la posibilidad de un nuevo acuerdo», afirmó. El anuncio provocó una significativa suba de 2,69% en la Bolsa de San Pablo.
Por la tarde, Palocci viajó a San Pablo para reunirse con el presidente Luiz Inácio Lula Da Silva (quien participa allí en la reunión de la Internacional Socialista) y volvió a abordar con la prensa su reunión con el FMI, para contrastar las circunstancias del respaldo obtenido por Brasil el año pasado y el acuerdo al que se podría llegar ahora.
«El acuerdo anterior se hizo frente a una crisis económica. Ahora, cualquier acuerdo se hará mirando hacia adelante. Y hacia adelante vemos crecimiento económico, no crisis», enfatizó.
La misión del FMI debe durar unos diez días. Antes de su finalización, el gobierno anunciará si solicita un nuevo acuerdo. Fuentes brasileñas y del Fondo señalaron en las últimas semanas que podría ser un acuerdo de tipo preventivo, de un año de duración. Según medios brasileños, el nuevo paquete podría ser de 8.000 a 10.000 millones de dólares.
El jefe de los negociadores del FMI, el argentino Jorge Márquez Ruarte, negó que se hayan iniciado negociaciones para un nuevo acuerdo, pero dijo que el organismo multilateral de crédito estaba dispuesto a hacerlo «cuando el gobierno quiera».
Para decidir la liberación de los 8.000 millones del último tramo del acuerdo que vence en diciembre, el Fondo revisará el cumplimiento de las metas de inflación y de superávit fiscal primario y analizará las políticas monetarias y fiscales de Brasil.
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