ENARSA, la empresa estatal de energía, no avanzó mucho desde su constitución en marzo de 2005, pero gradualmente podría tener una cuota de petróleo propio, participar en iniciativas con estatales de otros países e incidir en el mercado energético, comprando y vendiendo productos. El salto podría darse cuando se apruebe la ley que otorga exenciones impositivas a las empresas que se asocien con la estatal para buscar nuevas reservas. El negocio, elucubrado por el gobierno, puede ser interesante para el Estado: ENARSA no pone plata hasta que se descubran reservas. Si no se encuentran, el quebranto lo afrontan los socios privados. No obstante, otros proyectos como el gasoducto del nordeste o el que vendría desde Venezuela necesitarían recursos fiscales. Por eso, el saldo es aún incierto.
ENARSA, la empresa estatal de energía que quedó formalmente constituida en marzo de 2005, tiene un plantel permanente de 24 personas y un presupuesto oficial acotado a egresos por $ 2,9 millones, según una resolución del Ministerio de Economía el pasado 31 de julio. Sin embargo se prevé « financiamiento específico de diversas fuentes para cada tipo de proyecto». Se cree que las iniciativas aumentarán cuando se sancione, en las próximas semanas, la ley que otorga beneficios a las petroleras privadas que se asocien con la estatal.
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El valor de la empresa pasa porque la Ley 25.943 que crea Energía Argentina SA ( ENARSA) le otorga la titularidad de los permisos de exploración y de las concesiones de explotación sobre la totalidad de las áreas marítimas nacionales que no estaban adjudicadas en el momento de dictarse la ley.
Pero el gobierno no le otorgó hasta ahora presupuesto para que se dedique a buscar hidrocarburos en el mar. El criterio es que ENARSA se asocie con empresas privadas y que éstas corran con la inversión inicial: si se descubre petróleo, la estatal reintegra la proporción que le corresponde de los recursos invertidos y, a partir de ese punto, comienza a tener las mismas obligaciones que sus socios. Si no hay descubrimientos, la pérdida por la búsqueda es afrontada por las empresas privadas.
Dos convenios
Sólo se firmaron dos convenios y un acuerdo -tipo carta de intención- entre ENARSA y Repsol YPF. Por este último, las dos empresas se comprometen por el término de 10 años a colaborar en la exploración y desarrollo de hidrocarburos en las áreas cuya titularidad sea 100% de una u otra, dentro de las cuencas «off shore» denominadas Colorado Marina, Golfo San Jorge y Austral.
En tanto, los convenios firmados hasta ahora incluyen:
La exploración de un bloque de 35.000 kilómetros cuadrados en la cuenca Colorado Marina a 200 kilómetros de la costa de Buenos Aires. El bloque se constituyó con un área, ENARSA I, aportado por la estatal y con otra que había sido adjudicada a Repsol y Petrouruguay (ANCAP). En el emprendimiento, 35% corresponde a la empresa de capitales españoles e igual porcentaje a ENARSA, mientras 25% es de Petrobras y 5% de la uruguaya.
La exploración de dos áreas de la Cuenca Austral Marina entre ENARSA que aportó un área y Repsol y la chilena Enap que cedieron otra. Esta sociedad se reparte en porcentaje iguales entre las tres compañías.
En la búsqueda de petróleo las inversiones no son elevadas, por lo menos en la primera etapa: en los dos bloques se estima que este año se desembolsarán entre 15 y 20 millones de dólares. Si los primeros resultados son positivos, la inversión va en ascenso, estimándose que la fase de producción puede exigir u$s 1.000 millones en Colorado Marina y hasta 500 millones en la Austral.
De todas formas, todo está un poco demorado porque las empresas esperan la sanción de la ley -sería inminente- que otorga alicientes impositivos a las que se asocien con ENARSA para buscar nuevas reservas. Por ahora, lo concreto es que Repsol YPF contrató un buque de alta tecnología que llegará a fines de setiembre para realizar la primera prospección sísmica tridimensional en Colorado Marina.
También ENARSA es, por lo menos teóricamente, la importadora de gas de Bolivia desde el 15 de julio cuando empezó a regir el aumento del precio a 5 dólares por millón de btu. Sin embargo, todavía está poco clara la mecánica de la operación, por la cual la empresa estatal debería recibir los ingresos provenientes de las retenciones a la exportación de gas a Chile.
ENARSA, además, importó un cargamento de gasoil para Cammesa, la empresa mixta que controla el mercado mayorista eléctrico, de modo de poderreemplazar el gas natural en los ciclos combinados más modernos.También trascendió que la estatal alquilaría una pequeña refinería de escasa tecnología que Rhasa de la familia Sambucetti, tiene en Campana. En esa destilería se producirían 27.000 toneladas de fueloil también destinado a Cammesa. La destilería de Campana y las estaciones Rhasa iban a ser adquiridas por Petróleos de Venezuela (PVSA), pero la operación finalmente no se concretó. Aunque en ese caso en particular habría surgido alguna dificultad legal, lo cierto es que la promocionada sociedad entre ENARSA y la venezolana por el momento no se efectivizó. Algunos de los directivos de ENARSA participan asiduamente en la elaboración del proyecto del Gasoducto del Sur desde Venezuela hasta nuestro país, y también en las negociaciones con Bolivia para asegurar un volumen de gas que dé factibilidad económica al Gasoducto del Nordeste.
Esas tratativas, que avala el ministro de Planificación, Julio De Vido, son más políticas que técnicas y responden a la estrategia del gobierno en cuanto a posicionamiento en la región.
Pero, aun con escaso personal y aparentemente sin recursos, ENARSA procura alcanzar algún desarrollo operativo a mediano plazo, disponiendo de petróleo y gas propio, en la Argentina o en otros países latinoamericanos, que le permitan influir sobre el mercado.
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