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Especialistas coincidían ayer en que la industria molinera estima que en octubre el trigo argentino cotizaría a R$ 435 (u$s 138,10) contra un trigo brasileño de R$ 500 por tonelada (u$s 158,7). Informate más
Si a esta situación se suma que fracasaron las cualidades panaderas de los trigo importados desde Un informe rescatado por la Consejería Agrícola argentina en Brasil indicaba ayer un dato significativo: «El gobierno de Lula determinó una política de precios mínimos para dos estados del Sur, los que tendrán valor de trigo de R$ 400 (u$s 126,9/t) y para los demás estados será de R$ 450 (u$s 142,8/t). Pero las cooperativas pagan tasas de 10% sobre ese precio y deben elevar por lo menos el valor a R$ 500 (u$s 158,7/t) para sus industrias». Esto determinaría que a todas las industrias molineras de brasil les convendría comprar el trigo argentino, aun en las regiones con precios mínimos.
El gobierno de Lula se encuentra entonces ante la encrucijada de elevar el precio mínimo -algo poco probable debido a las críticas que ya obtuvo en el mercado-o bien «stockear» cereal comprado también en la Argentina.
Mientras los molineros brasileños siguen insistiendo en que los productores deben aumentar su producción, ya que necesitarían un crecimiento de 50% en la cosecha en 2004 para no depender tanto de las importaciones, los molineros argentinos sostienen que sus industrias tienen bajos stocks, aunque no se muestran preocupados por la competencia de la exportación y la suba de precios del cereal.
Los molineros locales se muestran hoy más preocupados, en realidad, por la evasión que genera un IVA diferenciado en la cadena trigoharina-pan y por las retenciones a las exportaciones de harina que tributan 20%.
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