20 de agosto 2002 - 00:00

Bueno: resolverán más rápido los casos de competencia desleal

La Secretaria de Industria se apresta a modificar los regímenes de competencia desleal (antidumping) y de «draw back» (devolución de gravámenes) para proteger la industria y agilizar el comercio exterior.

Por sendas resoluciones, que saldrán a más tardar la semana próxima, se cambian los plazos para resolver controversias comerciales por denuncias de dumping y el mecanismo de reintegro de gravámenes.

Son los primeros pasos directos para ligar la legislación local a la que aplican el resto de los países. Si bien no hay nuevos casos de dumping denunciados -salvo la de los productores de cerdos locales contra Brasil-, se están dirimiendo viejos casos como el de los pollos y otros vinculados a subsidios a textiles. «En la actualidad hay uno bastante complejo relacionado con sierras metálicas», señala una fuente del organismo.

A pesar de la megadevaluación, las importaciones desleales continuaron llegando a la Argentina. Concretamente, lo que se busca discernir en un caso de dumping es si la empresa extranjera que vende en su mercado interno a un precio x, vende en la Argentina a un precio menor que x, y que esa venta a ese menor precio provoca un daño.

Con respecto a la legislación antidum-ping, la resolución obligará al organismo oficial a resolver el conflicto en un plazo inferior a 6 meses, contemplando además, que de comprobarse el daño se aplique la sanción en forma retroactiva (como por ejemplo lo hace EE.UU.). Es decir desde el momento que se hizo efectiva la denuncia.

En la actualidad los procesos tardan entre un año y 18 meses promedio.
Claro que la nueva normativa considera casos especiales, por lo que los 6 meses serían pasibles de una prórroga. La definición del plazo de 6 meses guarda relación con los criterios de la Organización Mundial de Comercio (OMC), Aún resta consensuar temas como el tamaño de la muestra y en cuáles situaciones se aplicará.

Según funcionarios del organismo, que dirige Carlos Leone, la actual estructura está en condiciones de cumplir con las nuevas exigencias burocráticas.

En este tema «las claves son el período (a tomar en cuenta) y el mercado relevante (que sufre el daño)», señala a Ambito Financiero Enrique Mantilla, titular de la Cámara de Exportadores porque «por ejemplo cuando Brasil devaluó hubo sentencias que eran de importaciones anteriores a la devaluación». Mantilla agrega que lo importante es ver cómo definen y miden el mercado que se afecta y cuál es el período de la denuncia.

En cuanto al draw back, es decir, la devolución automática de impuestos a los exportadores, se apunta a implementar un mecanismo razonable, desburocratizando el actual.

Si bien uno de los problemas más acuciantes para el sector exportador es el vinculado al reintegro del IVA, hay también conflictos con los reintegros de aranceles de importación, por ejemplo, de una importación de materia prima para luego reexportar. Esto no ocurre cuando se realiza una importación temporaria, donde no pagan ni IVA ni aranceles por lo que al exportar no recibe ningún reintegro.

El sistema hoy funciona así: cuando uno importa paga un arancel y luego al exportar le devuelven los gravámenes e impuestos.

El exportador debía ir a la Aduana y luego la AFIP le entregaba un cheque, si todo el trá-mite estaba convalidado.

La idea es que la exportación vaya tipificándose directamente al Sistema María para generar automáticamente el crédito fiscal.


Ambos temas están en manos ahora de Juan Carlos Estévez, quien reemplazó a Fernando Martínez en la Subsecretaría de Política y Gestión Comercial.

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