Roberto Lavagna, viajará el próximo jueves a Brasil para negociar la implementación de un mecanismo de control para utilizar en caso de que las importaciones provenientes del país vecino superen 50% el volumen promedio. Lo que intentará el gobierno argentino es que el nuevo instrumento, que no sería una salvaguardia ni un mecanismo antidumping, sea incorporado en el temario formal de discusiones para el segundo semestre del año, y que eventualmente sea firmado por los presidentes del Mercosur en la próxima cumbre del bloque en Brasil.
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Lavagna además destinará un capítulo específico para negociar con funcionarios brasileños sobre el futuro del régimen automotor dentro del Mercosur. La Argentina busca que la liberalización del mercado automotor para el comercio bilateral (que debería comenzar en enero de 2006) se suspenda a través de un acuerdo entre los dos gobierno. Si no se llega a buen puerto con las negociaciones, la decisión de Lavagna compartida por Néstor Kirchner, es que en 2006 igualmente no comience el libre comercio en este sector.
Lavagna viajará acompañado por el secretario de Industria,Alberto Dumont, y por el subsecretario de Integración Eduardo Sigal como negociadores. En Brasilia, el ministro de Economía argentino se cruzará con su colega brasileño de Desarrollo, Luiz Furlan, y se espera que en algún momento se sume también el canciller Celso Amorim, algo distante de la Argentina desde que hace un mes llegó a Buenos Aires y el presidente Néstor Kirchner lo culpó por la falta de inversiones de Petrobras.
Lo que la Argentina pretende en las negociaciones con Brasilia, es que el Mercosur implemente mecanismos de emergencia para situaciones específicas, de manera que cuando se necesiten, las restricciones al comercio duren poco tiempo y no se adopten de manera unilateral.
La restricción comenzaría a estar operativa cuando luego de un plazo de tiempo determinado (aproximadamente 6 meses), el ingreso de un bien supere 50% del volumen promedio importado en el semestre anterior.
• Protección
El tono de las conversaciones está basado por el lema enarbolado en forma coincidente por ambos gobiernos según el cual «los problemas del Mercosur se resuelven con más Mercosur».
El episodio conflictivo más reciente fue en julio pasado, cuando la Argentina anunció que impondría medidas para proteger la industria local de las importaciones brasileñas de televisores y de la llamada «línea blanca» (lavarropas, cocinas, heladeras), lo que provocó la queja de Brasilia.
Se convino entonces que industriales de ambos países negociaran limitaciones voluntarias de las exportaciones brasileñas a la Argentina, lo que permitió dejar sin efecto el anuncio de Lavagna para la mayoría de los rubros afectados.
Sobre el tema automotor, en Economía ejemplificaron que en los últimos años las empresas del sector instalaron 21 plataformas para la producción de automotores en Brasil y sólo dos en la Argentina.
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