En marzo pasado, las dos empresas latinoamericanas del petróleo firmaron un acuerdo de cooperación para el intercambio de información y experiencias impulsado por el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.
Por ahora, sin embargo, la empresa brasileña se limita a asesorar a su homóloga mexicana, que se dispone a realizar trabajos exploratorios en el llamado Hoyo de la Dona, una rica zona de yacimientos en el Golfo de México que comparten Estados Unidos y México.
Según estimaciones de Pemex, en la parte mexicana del Golfo de México existen mantos petrolíferos potenciales por 54 mil millones de barriles, pero la mitad corresponde a aguas profundas.
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