El gas para las usinas se está convirtiendo en prioridad para el gobierno, porque hay muy poca energía hidroeléctrica, y se necesitará que funcionen más las térmicas para que no haya cortes de luz. Si no hay gas a precio regulado, el Estado deberá subsidiar a las generadoras por la diferencia de valor con el combustible líquido, o volver a aumentar las tarifas.
Para compensar parcialmente la falta de energía hidroeléctrica, el gobierno importaría de 300 a 500 megavatios desde Brasil, a través de la interconexión que maneja la española Endesa y que se concibió para exportar energía argentina. La compra a Brasil no se pagará con dinero, sino con energía en el futuro.
Cameron también tuvo ayer otra reunión encaminada hacia definir la demanda de gas. Fue con la Cámara de las Estaciones de GNC, con la que no se llegó a acuerdo, y se continuará conversando en los próximos días.
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