9 de noviembre 2004 - 00:00

Bush impulsaría reformas en el FMI y Banco Mundial

Washington (Reuters) - La reelección del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, puede incrementar la presión sobre las instituciones internacionales de crédito para que reformen sus métodos de otorgamientos de préstamos, lo que probablemente estaría acompañado por un cambio de jefe en el Banco Mundial (BM).

El actual presidente del BM, James Wolfensohn, de 70 años, fue nombrado por el ex presidente estadounidense Bill Clinton, y su gestión concluye en junio de 2005. La fricción entre el Departamento del Tesoro del gobierno de Bush y Wolfensohn, sobre la forma en la que la ayuda del Banco Mundial se financia y distribuye, ha generado la idea de que Washington nombrará a su propio presidente de la institución. Incluso Wolfensohn pareció admitir en octubre esa situación cuando dijo que esperaría al resultado de las elecciones estadounidenses antes de hablar de su continuidad en el cargo máximo de la institución.

Según un acuerdo informal entre las naciones que financian el BM y el Fondo Monetario, la presidencia del banco suele caer tradicionalmente en un estadounidense, mientras que el FMI suele estar dirigido por un europeo.

• Reestructuración

Muchos en dichas instituciones creen que inicialmente el gobierno de Bush no se involucró demasiado en las organizaciones crediticias, a diferencia de la intensa atención prestada en tiempos de Clinton.

El gobierno de Bush se interesómás en ello tras los atentados del 11 de setiembre de 2001, como parte de una campaña amplia contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo.

«Concretamente, Bush quiere que haya un uso más eficaz de la ayuda para el desarrollo con una mayor rendición de cuentas», dijo Allan Meltzer, profesor de economía del Carnegie Mellon, cuya comisión recomendó una reestructuración del FMI y del BM hace cuatro años.


«El gobierno previo concedió mucho dinero a diversos países en vez de tratar de aprovechar la situación para conseguir una serie de pequeñas reformas», aseguró Meltzer, quien fue además miembro del Consejo de Asesores Económicos del presidente.

«El gobierno de Bush se ha asegurado de que los países obtengan más concesiones y menos créditos para ayudarles con sus cargas de deuda. También introdujo un sistema de auditoras sobre el desempeño, con la idea de que poco bueno se logra entregando ayuda a un país que practica políticas inadecuadas. Y ha hablado con dureza en contra de los rescates»,
señaló Meltzer.

«Mientras el FMI se ha mostrado más inclinado a reformarse, la actuación del BM ha sido más decepcionante»,
sostuvo el asesor. «Eso significa que el gobierno de Bush está deseoso de efectuar un cambio de posición. Una mejora real del banco tendrá que esperar hasta la marcha de Wolfensohn. El banco tiene un gran menú de actividades y un récord pobre de logros», sentenció.

Wolfensohn había dirigido la atención internacional sobre la pobreza del mundo, pero como dicen los observadores, sus relaciones con el gobierno republicano de Estados Unidos ha sido tensa
. El ex secretario del Tesoro Paul O'Neill no ocultaba su irritación sobre la forma en que el BM manejaba el dinero destinado al desarrollo.

• Sucesores

Los rumores de Washington incluyen como posibles sucesores al secretario de Estado, Colin Powell, y al representante de Comercio, Robert Zoellick.

Wolfensohn, australiano de nacimiento y hecho estadounidensepara el cargo, dijo a los periodistas en octubre que Powell era su amigo y que no quería presidir el Banco Mundial.

«Las diferencias entre el Departamento del Tesoro de Bush y el de Clinton incluyen tanto estilo como sustancia»,
dijo Nancy Birdsall, quien encabeza el instituto de investigación Centro para el Desarrollo Mundial, con sede en Washington.

El gobierno de Clinton se interesó más en asegurarse que el FMI tuviera los recursos necesarios y en que otros países se involucraran en el desarrollo internacional, dijo. Pero
el gobierno de Bush, que contará ahora con un Congreso controlado por los republicanos, puede ser capaz de impulsar más reformas de las que pudo hacer su predecesor.

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