El mercado internacional de granos vuelve a jugar en contra de la Argentina. Además de las pérdidas que aún acumula la soja, el trigo cayó 25% desde marzo. Cotizaba a u$s 120 y ahora lo hace a u$s 90. Coincide esto con señales que confirman la impresión de que, lamentablemente para el país, el mejor momento para el campo pasó. Todavía está a tiempo el gobierno para introducir cambios impositivos en serio (no como la rebaja de sólo 0,2 de punto que hizo Lavagna al impuesto al cheque) que eliminen los tributos distorsivos. Si la soja y el trigo caen otro 25%, ¿cómo hará el gobierno para reducir al mismo tiempo las retenciones? Imposible. Lo preocupante sería, además, que, de ocurrir esa caída de cotizaciones, impulse un dólar más alto, empobreciendo aún más a la sociedad.
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La cosecha de trigo significa el ingreso fijo y la liquidez de los productores sobre el fin de año. En esta oportunidad, este cultivo está jaqueado por el clima en algunas zonas de producción.
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