Sin vencedores ni vencidos, el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) comenzará una nueva etapa de su historia, por primera vez con un argentino en un puesto decisorio. Ayer asumió formalmente sus funciones de presidente el colombiano Sergio Díaz-Granados, quién había vencido en la compulsa por dirigir la entidad financiera latinoamericana el 4 de julio pasado, desplazando para el puesto a la esperanza argentina, Christian Asinelli. Sin embargo, en el momento de votar, el crédito local recibió el rechazo de los socios del Mercosur (algo inédito para un aspirante del bloque), con lo que el colombiano venció en la compulsa. Sin embargo, desde los socios de la CAF se negoció que Asinelli retirara su postulación; a cambio de una dirección ejecutiva (a título de una vicepresidencia primera de la entidad), con sede en Buenos Aires, lo que finalmente fue aceptado por el argentino. Comienza así una nueva etapa de la entidad, con la esperanza desde el gobierno de Alberto Fernández de convertir a la CAF en una fuente de financiamiento mucho más importante para la Argentina que lo que es en la actualidad.
Díaz-Granados asumió a través de una ceremonia especial en la sede de la entidad de Caracas, con el cargo de presidente ejecutivo. El colombiano había vencido a Asinelli, quién contaba con los votos importantes de Venezuela, Bolivia, México, trinidad & Tobago, España y Portugal. Sin embargo necesitaba al menos 10 de los 18 votos de los países socios de la CAF más el de los 13 bancos privados socios. Y ya al comienzo de la sesión de aquel día celebrada en México, comenzó a saberse que el candidato colombiano venía mejor perfilado. La primer confirmación que este sería el sentido de la votación, fue la novedad que Perú votaría a favor de Díaz-Granados, pese a que el candidato ya electo Pedro Castillo le había prometido a Alberto Fernández que se inclinaría por Asinelli. Sin embargo aún Perú se encontraba bajo la gestión de Francisco Sagasti, quién anunció a primera hora de México que votaría por el colombiano, pese a que dejaría su cargo el 28 de julio. El segundo mensaje en contra del candidato argentino fue cuando también Paraguay anunció que votaría por Díaz-Granados. Fue la orden que dio temprano el presidente del país vecino, Mario Abdo Benítez, acompañando la posición que ya habían adoptado el brasileño Jair Bolsonaro y el uruguayo Luis Lacalle Pou. Todo el Mercosur apoyaría al colombiano, en detrimento de su socio argentino, un hecho inédito por lo negativo en la historia del bloque sudamericano.
Para esos momentos, Díaz- Granados ya contaba con los votos de los tres socios del Mercosur, Ecuador, Perú, Colombia y Chile, y se encaminaba en lograr el apoyo de Costa Rica, quién arrastraría otros votos centroamericanos. Finalmente, al hacerse público que el voto de los bancos privados (socios de la entidad y con un poderoso sufragio), también iría hacia el colombiano, torcieron la balanza a su favor. Se inició ahí una ronda de negociaciones diplomáticas, que apuntaron a la alternativa de declinar la postulación de Asinelli, a cambio de una negociación por un sillón importante en la entidad.
Para Argentina tener buenas relaciones con la CAF será clave, dado que es uno de las pocas fuentes de financiamiento para obras de infraestructura que tendrá abierto el país por lo próximos años. Cerrada la posibilidad de conseguir créditos en el mercado voluntario de deuda internacional, sin la alternativa de nuevas líneas desde el Fondo Monetario Internacional (FMI), con un Banco Mundial mirando al país de reojo y con un Banco Intermericano de Desarrollo (BID) manejado por Mauricio Claver-Carone, con el que el gobierno de Alberto Fernández no mantiene un buen maridaje; la alternativa de la CAF es clave para poder avanzar en obras de magnitud.
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