24 de enero 2001 - 00:00

Caída de salarios: economistas a favor, Álvarez y "gordos" no

La mayoría de los economistas y analistas laborales defendieron al Ministerio de Economía y el contenido del informe oficial que asegura que cayó el salario real en el país frente a un grupo de políticos que criticaron abiertamente los argumentos de ese trabajo.

La lista de los que salieron a cuestionar abiertamente a José Luis Machinea
y el informe que distribuyó entre los analistas financieros del exterior durante su gira por Europa y Estados Unidos estuvo encabezada por el ex vicepresidente Carlos Chacho Alvarez, que últimamente tiene a Machinea y a los funcionarios de Economía como blanco preferido de sus críticas al gobierno. También embistieron contra los datos del informe el sindicalismo local y algunos legisladores vinculados con los gremios. El «dossier» de la polémica habla de que el salario real cayó 12% en el caso de los trabajadores en negro y 6% en el caso de los empleados en blanco, tomando los últimos tres años de la economía argentina.

La principal defensa del informe de Economía vino de parte del propio Machinea, quien aseguró que la reducción de salarios reales a que se refería el trabajo se concentra en las mejoras vía caída de los costos laborales instrumentada durante el gobierno aliancista. El ministro aseguró que en el informe «existe un gráfico que muestra lo que pasó con los salarios y que hace una diferencia entre el salario real y el costo salarial, que está básicamente influido por las reducciones impositivas».

Igualmente, hay que mencionar que la baja de 12% y 6% se refiere a los salarios reales en negro y en blanco y no a la reducción concreta de los impuestos al trabajo.

El experto en cuestiones laborales Daniel Funes de Rioja aseguró a este diario que en parte el argumento del ministro de Economía es válido, ya que existió efectivamente una rebaja en los costos laborales
, pero no lo suficientemente amplia como para justificar la totalidad de esa caída en los salarios reales. Lo que sí habría influido más radicalmente según Funes de Rioja es «un mayor nivel de productividad, fruto de la eliminación de tiempos muertos dentro de la capacidad instalada».

Lógica

El especialista mencionó también que otro factor que influye para la reducción de salarios es que «el que ingresa al mercado laboral tiene menor remuneración que el que ya está realizando la misma tarea», lo cual «es una consecuencia lógica» en situaciones recesivas. Esto determinaría que «por la misma posición se paga un salario más ajustado a la realidad que hace unos años».

Funes de Rioja
recordó, además, que donde efectivamente existió una fuerte reducción en los salarios reales es en el sector público, luego de la baja de sueldos impuesta por el gobierno de Fernando de la Rúa a mediados de 2000.

En respaldo de Machinea salió ayer al ruedo el secretario de la Presidencia, Horacio Jauna-rena, quien afirmó que el gobierno no busca promocionarse sobre la base de menores salarios. Según el funcionario, «la Argentina está ganando competitividad por otros ámbitos, como la previsibilidad en materia de economía, la capacitación de su mano de obra y la jerarquía y calidad de sus productos». Además, aseguró que «cuando se produjo la rebaja de salarios se hizo respecto de los que eran altos y superaban los mil pesos, lo que sólo afectó a 3% de la población laboral».

Entre los economistas, José Luis Espert dijo que la reducción del salario real es una condición necesaria aunque no suficiente para que el país logre ganar en competitividad.
El economista confirmó que los salarios reales «cayeron fuertemente durante 2000» y aseguró que si esto no hubiera sucedido «sería muy difícil atraer capitales desde el exterior».

Más allá de estos argumentos, en sintonía con la posición del Ministerio de Economía, sorprendieron las palabras de
Chacho Alvarez en contra de algunos aspectos de la gestión de Machinea. Un ofuscado ex vicepresidente, nuevamente en recorrida mediática, atacó el informe de Economía ayer por la mañana asegurando que el país «no puede salir a venderle al mundo los salarios que tienen los países asiáticos». Para Alvarez, «tenemos que trabajar sobre sectores competitivos y que requieran mano de obra bien remunerada; si no, la Argentina no cierra socialmente, no hay posibilidad de tener cohesión social en este país». Ayer, desde el Ministerio de Economía se recordaba que Alvarez criticó en las últimas semanas, y de manera airada, la performance de la industria y de la economía en 2000, la tardanza en instrumentar políticas activas, la falta de una supuesta política que impulse el crecimiento y la carencia de una buena estrategia de comunicación que salga desde el Palacio de Hacienda. De todas maneras, desde Economía se aseguraba que por ahora, y mientras los datos sobre la salida de la recesión sigan siendo esquivos, no habrá respuestas públicas de Machinea contra Alvarez.

Sin analizar muy en profundidad qué dice exactamente el informe que distribuyó Economía,
Hugo Moyano y Saúl Ubaldini hicieron oír su repudio. Según ellos, la Alianza «ha beneficiado a los dueños del dinero y ha maltratado y dañado los salarios y la dignidad de los argentinos».

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