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7 de abril 2008 - 00:00

Canje con el Club de París

El gobierno intenta apurar un acuerdo con el Club de París, pero siempre por el camino más complejo. En lugar de resignarse y aceptar una simple auditoría con el FMI -condición sine qua non para firmar un entendimiento con países acreedores- eligió convencer a cada uno de los integrantes del Club de París de su propuesta de reestructuración. Por lo menos en las últimas horas contó con el aval de los Estados Unidos. Este viernes, Italia podría sumarse. Esgrimen en las conversaciones que se está manteniendo como antecedente a Angola, que refinanció su deuda en 2007 sin pasar por el FMI. En el mejor de los casos podría concretarse un entendimiento a fin de año. Lo que quedó descartado es que la Argentina hiciese un pago en efectivo inicial como gesto de acercamiento. Juega en contra de las negociaciones algo que el gobierno exhibe y publicita como logro de gestión: los más de u$s 50.000 millones en reservas.

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Martín Lousteau acordó ayer con Luis Alberto Moreno, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), nuevas líneas de crédito por u$s 120 millones para obras de infraestructura en aguas y saneamiento.
Martín Lousteau aclaró ayer que la Argentina no piensa ofrecer un pago inicial en efectivo (denominado en la jerga financiera «downpayment») para destrabar la negociación con el Club de París. De esta forma, el ministro de Economía salió al cruce de algunas especulaciones durante el fin de semana respecto a esta salida por parte del gobierno para renegociar una deuda en default que supera los u$s 6.000 millones.

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Por su parte, el titular del BID, Luis Alberto Moreno, ofreció a Lousteau la ayuda del organismo para tratar de avanzar en las conversaciones con los países acreedores que conforman el Club de París. En el Palacio de Hacienda aseguran que están trabajando para tener una «propuesta seria» que estaría lista en las próximas semanas, aunque todavía no trascendieron detalles. Por lo pronto, trascendió que el secretario de Finanzas viajará a Italia tras su paso por Estados Unidos (también está presente en la reunión del BID en Miami). En este viaje buscaría acercar posiciones con los principales países acreedores.

Lousteau aseguró, tras reunirse con Moreno, que ya se dieron los primeros pasos en la negociación: «Hubo dos reuniones, entre febrero y marzo, una de contacto y presentación de las autoridades, y otra donde se han discutido elementos de la situación macroeconómica de la Argentina y su análisis de sustentabilidad». Aunque señaló que se analizaron « rangos técnicos» de la propuesta, hasta ahora lo único que trascendió es que la Argentina solicitará plazo para efectuar el pago, mientras que está en duda el reconocimiento de los intereses vencidos.

Y destacó como una señal favorable el viaje presidencial: «Que ahora el tema esté en la agenda de la Presidente en su viaje a Francia y se reúna con el presidente francésimplica un cambio cualitativo».

No hubo durante este fin de semana en el que se desarrolló el encuentro del BID en Miami contactos directos con funcionarios norteamericanos, un dato clave porque los Estados Unidos son el principal país acreedor. Tal vez lo más cercano haya sido la cena de ayer en la que estuvo presente el secretario del Tesoro norteamericano, Henry Paulson, en la cual estuvieron también Lousteau y el presidente del Banco Central, Martín Redrado.

Sin embargo, hasta ayer a última hora no había noticias de reuniones bilaterales con las máximas autoridades del Tesoro estadounidense. Es clave, por supuesto, que el gobierno norteamericano apoye la presentación que realice la Argentina para que se pueda avanzar.

El principal escollo para la reestructuración de esta deuda que permanece en default desde fines de 2001 es el rol del FMI. La Argentina se niega a volver a ser auditada por el organismo, pero los estatutos del Club de París no admiten que se avance sin el monitoreo del Fondo. Hace casi dos años que se está ante esta discusión, por ahora sin mayores resultados. Otra traba pasa por la deuda en default que la Argentina mantiene con bonistas ( aquellos «holdouts» que no entraron al canje de 2005), que hacen fuerte presión tanto en Estados Unidos como en Italia y Alemania. A través de distintos medios, piden que los respectivos gobiernos no se sienten a negociar si no tienen una nueva oportunidad para entrar en el canje de deuda.

En reiteradas oportunidades hubo presiones para que la Argentina cancele el total de la deuda en efectivo, en una maniobra similar a la que llevó adelante el país para pagarle la deuda al FMI. Sin embargo, hasta el momento ese tipo de opciones fueron rechazadas.

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