Los operadores del sector señalan al denominado «corralito inmobiliario» (la veda por 90 días de otorgar permisos de obra en la Capital Federal) como principal responsable de una tendencia que preocupa. Según los últimos datos que maneja el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, por primera vez en el último año, se registró una reducción en los permisos aprobados para construcciones en febrero. El sector más golpeado fue el de las viviendas de lujo, que con respecto al mismo mes del año pasado cayó en cantidad 26,6%.
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El titular de la Asociación de Empresarios de la Vivienda, Fernando Esquerro, explicó a este diario el clima que se vive entre los desarrolladores inmobiliarios. «Aunque efectivamente la veda al otorgamiento de permisos para algunas obras dejó de tener efecto en enero, la confusión que permanece entre los empresarios es enorme», dijo.
Esquerro se refiere a la obligatoriedad de cumplir con nuevos requisitos para solicitar permisos de obra para torres en los barrios donde se estaban registrando la mayor cantidad de emprendimientos como Villa Urquiza, Coghlan, Núñez, Palermo, Villa del Parque y Caballito. Por ejemplo, un estudio ambiental y de factibilidad de agua potable y desagües domiciliarios que no fueron tenidos en cuenta por los desarrolladores cuando compraron los terrenos que destinarían a grandes proyectos. Así, las ecuaciones de negocio se vuelven más confusas (en cuanto a costos y duración de obra) igual que los precios a los que deberán venderse luego las unidades terminadas.
Los datos oficiales muestran que en febrero pasado se solicitaron 205 permisos, de los cuales 76,6% corresponde a construcciones nuevas. Esto representa una reducción de 5,5% con respecto a igual mes del año anterior.
Los datos son preocupantes sobre todo teniendo en cuenta la fuerza con la que venía creciendo la construcción en la Ciudad. La cantidad de permisos otorgados aumentaba anualmente con índices de dos dígitos. Incluso en pleno corralito urbano (y probablemente por computar estadísticamente con retraso los pedidos) lo hizo 6,6% en diciembre, 34,4% en noviembre, 42,4% en octubre y 25% en setiembre.
Disminución
Además, en febrero pasado la superficie cubierta autorizada fue de 277,4 mil metros cuadrados, lo que resulta inferior al registro de enero de este año cuando había sido de 333,8 mil metros cuadrados. Ese mes, también fue menor la superficie aprobada respecto de diciembre, aunque los permisos fueron más en cantidad. Es decir, en enero se habían construido más obras, pero de menor envergadura.
Otro efecto llamativo se registró en las construcciones lujosas, que venían encabezando el ranking de permisos en los últimos años destinadas principalmente a inversores extranjeros o a ahorristas desconfiados de los bancos que obtenían tasas de retorno más atractivas en el mercado inmobiliario. Ahora, los desarrolladores dicen que la tendencia comenzó a cambiar. «Tratamos de no pensar que se achicó la demanda de alta calidad sino que se amplió la de la clase media», dice Esquerro.
Lo cierto es que las versiones que se escuchaban sobre edificios de departamentos en Puerto Madero que se ofrecían a u$s 4.000 el metro cuadrado y se vendían completos en un mes, han ido desapareciendo. Y hoy, aún sin un despegue completo del crédito hipotecario, los desarrolladores ven en la clase media como clientes con más potencial.
La mayor cantidad de viviendas nuevas, según los datos oficiales, continúa proyectándose en los barrios más demandados. En febrero, lideró la lista de obras la Comuna 12 (que incluye Coghlan, Saavedra, Villa Pueyrredón y Villa Urquiza) con 31 permisos. La siguieron la Comuna 6 (Caballito) con 22 y la 13 (Belgrano, Colegiales y Núñez) con 21 permisos aprobados. Es decir que los barrios que estaban vedados hacia finales del año pasado, siguen siendo los más interesantes para los desarrolladores.
El interés del Gobierno porteño por potenciar la zona sur de la Ciudad parece todavía no tener efecto. La menor cantidad de permisos de construcción corresponde a la comuna 3 (Balvanera y San Cristóbal) con dos permisos, la 8 (Villa Lugano, Villa Riachuelo y Soldati) con tres, la Comuna 5 (Almagro y Boedo) con 5 permisos y la que incluye Constitución, Montserrat, Puerto Madero, San Nicolás y San Telmo, con 8 obras. Además de problemas de inseguridad y gran cantidad de edificios tomados que encuentran los inversores en la zona, los precios de venta de las unidades terminadas no terminan de despegar.
Estos son otros de los principales datos del último informe de construcción de la Capital Federal:
La distribución de permisos por destino muestra que los correspondientes a univiviendas representan 13,7% mientras que los de multiviviendas a 69,8% y a uso no residencial 16,5%.
La cantidad de viviendas nuevas (2.318) presenta un aumento de 31,5% con respecto a febrero del año pasado, pero un descenso de 18,3% respecto de enero de este año.
Las viviendas sencillas representaron 26,6% del total, las confortables 30,2%, las lujosas 6,1% y las suntuosas 37,1%.
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