La suba de la carne, que llegó a 20% esta semana y ya acumula 60% desde la devaluación desató la preocupación del gobierno que, a través del jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, salió a indicar que intentarán «corregir» las distorsiones, generadas, según la posición del gobierno, por las crecientes exportaciones. «La Argentina tiene un crecimiento muy grande de exportaciones de carnes y eso es bueno. Pero si esto hace subir los precios internos, entonces ya no es tan bueno y se tomarán las medidas que correspondan para corregir esta situación.» Aunque no se aclararon las «medidas correctivas» una de las especulaciones se centra en la imposición de precios máximos en el mercado interno, por un lado, y el aumento en las retenciones a las exportaciones de carne que hoy se ubican en 5% y podrían pasar a tributar 10%.
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Sin embargo, el secretario de Agricultura, Rafael Delpech, le indicó ayer a Ambito Financiero que «no hay nada concreto... Estoy preparando un informe para mandar a Jefatura de Gabinete y a Economía sobre qué se puede hacer con la carne. Pero todos sabemos en el sector que faltarán novillos y que el productor va vendiendo de acuerdo con su conveniencia.»
La idea que intentó instalar Atanasof sobre maniobras especulativas en la cadena de la carne alteró el estado de ánimo del sector. En la vorágine de opiniones hasta se llegó a decir, insólita y erróneamente, que «la carne sube cada año en coincidencia con la realización de la Exposición Rural de Palermo».
Los exportadores, que se encontraron sorpresivamente en medio de la cuestión, se mostraban ayer preocupados: «Sería desatinado tomar medidas sin realizar un análisis detallado del mercado. Un aumento en las retenciones no estimularía a las exportaciones en un momento en que las devaluaciones en Brasil y Uruguay no generan buenas perspectivas como unos meses atrás», dijo Héctor Salamanco, presidente de la Asociación de Industriales Argentinos de Carne, que nuclea a los más grandes frigoríficos exportadores.
Lo cierto es que la suba de la carne en las góndolas y mostradores se debe al aumento en los precios del ganado en pie tanto en mercados concentradores como en la ventas directas. En el Mercado de Liniers la merma de oferta este año se acentuó por motivos ya conocidos como los fuertes cambios en la alimentación de la hacienda que acentuaron la falta de novillo gordo, habitual para esta época cuando merman las pasturas en los campos. La suba de los granos y el pago de éstos a valor de dólar ayudaron a esta tendencia ya que desaparecieron los animales creados a corral y alimentados con maíz. Del total de ganado que se produce en la Argentina 85 por ciento de la faena va a consumo interno y 15 por ciento a la exportación. La escasez de novillo pesado para la exportación genera cierta presión en novillos livianos que generalmente van al mercado interno, pero que en casos excepcionales son vendidos también directamente a plantas faenadoras que exportan su producción y pagan mucho mejor que los frigoríficos consumeros. No obstante, la elección de los productores forma parte de la estrategia de producción de cada explotación agropecuaria y el recalentamiento del mercado se debe a la falta de animales para el mercado interno ya que es muy complejo cambiar la estrategia de venta de animales.
«La incertidumbre en el mercado cambiario y la falta de alternativas financieras inducen a limitar las ventas de hacienda a la atención de las necesidades de caja», indicaban ayer los exportadores de carne.
En tanto, la Asociación de Industrias Argentinas de Carnes y la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales de la República Argentina anticiparon que «existe un serio riesgo de que el sector frigorífico, que se había transformado en paradigma de la recuperación, se sume al retroceso generalizado de la industria nacional».
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