Se recalienta el negocio de la carne

Economía

Los precios se afirman, dentro y fuera del país, también para los granos, según se escuchó en el Grupo Sema. La aparición de otro proyecto de biocombustibles agregó más disensos al ambiente empresario.

…que, sigue el revuelo en el mercado de la carne por rumores y medidas sobre retenciones, troceo, nuevo registro, precios sugeridos, gran barata, precios congelados, etc. a los que se sumaron versiones sobre alguna intervención más directa sobre el mercado de Liniers, lo que cayó en el peor momento, ya que es justamente ahora cuando el grueso de los productores decide las inversiones del ciclo productivo 21/22 que comienza con la siembra de trigo en pocas semanas. De ahí que una cuota extra de inseguridad en los mercados no sería lo más recomendable, pero es lo que habría ocurrido con la “sugerencia” que habría recibido un empresario, “para que no opere en el Mercado de Liniers”, supuestamente, porque habría estado “recalentando” los precios de la hacienda en pie, hoy por hoy un tema más emblemático que efectivo, ya que ahora la ingesta de carne vacuna “apenas” alcanza 35%-38% del total de las carnes (con la aviar y la porcina), vs. el 85%-90% de otras épocas. Finalmente el tema se diluyó, hubo desmentidas poco enfáticas, y la empresa sindicada volvió a Liniers el jueves, pero la polvareda ya estaba en el aire, tanto en el sector privado (entidades, empresas, etc.) protestando por la medida, como en el propio Gabinete donde algunos “se enteraron por los medios” de lo que había pasado y reaccionaron en consecuencia. El daño público ya estaba hecho, y lo peor es que, a esta altura hay poco o nada que hacer porque la demanda externa está firme (por los novillos pesados y las vacas), y la interna también está dispuesta a avalar los mayores precios por la hacienda liviana que consume el mercado local, según explicó el especialista Ignacio Iriarte en la reunión mensual del Grupo Sema. La justificación de ambas firmezas responde a causas variadas y, si bien la internacional es conocida y se centra en buen medida en la creciente demanda de China y en el aumento en los costos de la alimentación de la hacienda (por las subas del maíz); en la plaza local las razones son más complejas. Es que según Iriarte, si bien la demanda interna es 4%-5% menor que hace un año, hay un porcentaje importante que “está dispuesto a convalidar la suba de precios en el mostrador”. Y esto responde tanto a cuestiones de costumbre, como por el mayor rendimiento de la carne vacuna; por los aumentos similares de otros alimentos alternativos, etc.

Por otra parte, explica el especialista, “falta hacienda liviana de consumo por la complicación que enfrentan los feed lots por la suba del maíz”, a los que se agrega el efecto negativo en los campos que tuvo la prolongada sequía, y el hecho para nada menor de que sigue habiendo alrededor de 500.000 terneros menos por año (que incide luego en la cantidad de novillos). Pero lo más alarmante de la información de Iriarte fue que, aunque aún no sale oficialmente, se cumpliría un segundo período consecutivo de “baja” del stock bovino, que tuvo un retroceso de 500.000 cabezas en el 19 y que podría alcanzar a un millón de animales el año pasado. El dato es clave porque significa otra caída en el stock que nunca llegó a recuperarse de los más de 10 millones de pérdidas que tuvo hace 8-10 años atrás, y que ahora “provoca una baja de oferta estructural por el menor stock”, señaló Iriarte.

…que, “una de cal y otra de arena” pues, mientras se conocía la estratégica reapertura del mercado de cítricos a Europa, cerrada en agosto pasado por detección de partidas de naranjas y limones con “mancha negra”, lo que es de particular impacto en el NOA, una nueva protesta sindical suspendía actividades en la región afectando, lógicamente, a la citricultura. Por otra parte, al mismo tiempo también trascendió un nuevo proyecto para los biocombustibles, atribuido al santafesino Marcos Cleri, sustancialmente distinto al que ya tiene media sanción del Senado, y que provocó un rápido rechazo de provincias, entidades, y dirigentes agropecuarios que, en general, se inclinan a la prórroga de la ley vigente, ya aprobada el año pasado por unanimidad en el Senado y que ahora debería ingresar en diputados. Según el especialista Claudio Molina, las principales objeciones pasan por “la reducción del porcentaje de mezcla obligatoria entre gasoil y biodiésel del 10% actual, al 5%, además de otorgar la facultad a la Autoridad de Aplicación de extender esta baja al 3%, y en el caso de nafta con bioetanol, del 12 % a un 9 %, en abierta violación al principio de progresividad”. “También, porque otorga amplias y discrecionales facultades a la Autoridad de Aplicación, como la de bajar los contenidos mínimos de biocombustibles en las mezclas, o de intervenir en el mercado de aceites, maíz, azúcar, en sintonía con Ley de Abastecimiento, o de fijar precios que podrían no ser representativos de los costos de producción, etc.; o descarta la posibilidad de tener un programa de motores flex fuel”, entre otras varias objeciones, dice Molina.

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