Carrió vs. autocensura
(Algunos radicales que se ven cada vez más lejos del poder, parecen más descarnados, sinceros y hasta con ánimo de decir lo que pocos dicen. Se los escuchó ya a Carlos Maestro y a Rodolfo Terragno en sus poderosos discursos en el Senado contra la asunción de Eugenio Zaffaroni en la Corte Suprema de Justicia. Ahora veamos cómo insistió Elisa Carrió en el tópico de sus últimas campañas, la defensa de la libertad de prensa y de los periodistas jóvenes. Fue en el programa «A dos voces», por el canal de cable TN.)
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P.: Hay algunos que dicen que Lavagna, siendo heterodoxo, tiene piloto automático y que eso no profundiza las señales positivas de la economía.
E.C.: Lo que pasa es un poco que cuando comparás con el pasado, frente a un niño loco y absolutamente narcisista como Cavallo, tenerlo a Lavagna casi es un placer.
P.: Usted dice que el gobierno quiere controlar los medios de comunicación. ¿Qué hay? ¿Gestos de autoritarismo?
E.C.: Lo que digo, lo que dije es el testimonio de muchísimos periodistas, incluso en algunos casos yo he sido testigo de cómo algún funcionario de gobierno llamaba a ese periodista, estaba circunstancialmente delante mío, hay presiones acerca de lo que se publica, de lo que no se puede publicar, y a mí no me preocupan los periodistas grandes porque se tienen que cuidar solos. Me preocupan los periodistas jóvenes, que están condicionados por las empresas de medios y están controlados por los gobiernos. Yo quiero que mis hijos, si son abogados, puedan tener una Corte independiente; si son periodistas, puedan decir la verdad; si son médicos, puedan curar.Y nosotros ya hicimos demasiado desastre en este país para que nuestros hijos hereden una república sin libertad de expresión, absolutamente, entonces, cuando uno presiona, cuando un funcionario alto de gobierno llama a un movilero, ese movilero siente que está siendo mirado por el poder y empieza a funcionar lo que se llama la autocensura. Yo creo que tuve que decir esto, que es una verdad a voces en todos lados, porque todos callan y en consecuencia a mí me gustaría que los periodistas, que las asociaciones defiendan a los periodistas, porque si en Estados Unidos existió Watergate, fue porque hubo la dueña de un diario, del «Washington Post», que tuvo confianza y respaldó a dos periodistas jóvenes. En la Argentina, a los periodistas jóvenes no se los respalda y en consecuencia nunca vamos a tener verdadero control republicano del poder.




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