El martes pasado, minutos antes de tomar el avión que lo llevaría a París, Domingo Cavallo encaró a sus principales colaboradores para transmitirles un mensaje. Sincerándose, les dijo: "Muchachos, llegamos tarde", indicando que la situación con que llegó a Economía era más complicada que lo pensado y quejándose airadamente por la herencia recibida. Criticó tanto el impuestazo y la baja de salarios públicos de José Luis Machinea como la impericia política de Ricardo López Murphy y su fallido plan. Sin embargo, hoy Cavallo es, antes que nada, un político, según sus propias palabras, y por eso les pidió a sus colaboradores que preparen un fuerte ajuste en los gastos del Estado que recién aplicará después de las elecciones de octubre. Hasta ese momento, pretende sobrevivir piloteando la situación fiscal con lo que aporte el impuesto a las cuentas corrientes y anunciando planes sectoriales de ajuste a través de su secretario de Industria, Carlos Sánchez. Este plan quedó definitivamente blanqueado el martes a la noche, cuando los principales asesores de la Fundación Mediterránea se reunieron con 200 de los más importantes empresarios del país.
«Muchachos, lamentablemente llegamos muy tarde.» La frase fue pronunciada por Domingo Cavallo. La definición del ministro no sorprendió a los integrantes de su equipo, sabían de qué les estaba hablando. Carlos Bastos, Carlos Sánchez, Jorge Baldrich, Guillermo Mondino y José María Farré escucharon atentos el diagnóstico de su jefe sobre la situación del país. «Ahora hay que trabajar para refundar la República», siguió Cavallo quien anunció a sus colaboradores que deberán pilotear en medio de una fuerte tormenta hasta superar la prueba electoral de octubre. «Después habrá que ceñirse bien los cinturones para anunciar el ajuste», desafió el ministro a los suyos antes de subir al avión que lo llevó con destino a París. Sabe que el impuesto al cheque servirá para achicar la brecha fiscal hasta las elecciones, pero conoce también que el instrumento no puede sostenerse luego por la presión que representa sobre la economía y los contribuyentes. Con la esperanza de estar entonces frente a un país reactivado, el equipo es consciente de la necesidad de ajustar, aun cuando para ello haya que buscar un título que permita no utilizar ese término.
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En voz baja, todas las frases fueron fielmente reproducidas por los Cavallo-boys el martes por la noche en la cena que la Fundación Mediterránea realizó en el Hotel Intercontinental, en Capital Federal. Sólo faltaba Cavallo.
Parados sobre el diagnóstico, el ministro y los técnicos de la Mediterránea se plantean ahora la necesidad de no repetir los errores que, según consideran, cometieron quienes estuvieron sentados en esos sillones hasta que ellos volvieron. Aunque sin castigar con nombre y apellido a José Luis Machinea, un primera línea del equipo resumió: «El aumento de impuestos y la reducción del gasto vía achicamiento de salarios no dieron resultados. Los ingresos no aumentaron y el gasto no se bajó».
Respaldo
Parado frente al repleto salón Montserrat del Intercontinental, un histórico de la Fundación resumió: «Entre estas paredes está reunido casi todo el producto bruto de la Argentina; éste es el respaldo con el que contamos para llevar adelante el plan que reactivará al país». Las presencias le daban la razón. Casi 200 empresarios de todos los sectores se llegaron a escuchar los lineamientos generales de las recetas que los funcionarios de Cavallo estaban autorizados a blanquear. Mondino se sinceró: «Encontramos todo en peores condiciones de lo que suponíamos». Apoyado en las recetas que otra vez la Mediterránea prepara para el superministro, el equipo económico dedicará las próximas semanas a diseñar y lanzar medidas para reactivar la economía.
El primer mojón para concretar el proyecto de «refundar la República», frase ya acuñada por Cavallo, lo pondrá el ministro junto a la Mediterránea cuando se presenten oficialmente los proyectos de reforma tributaria y de reinserción de la Argentina en el mundo. «Cavallo ya compró el proyecto completo», adelantó desde la Fundación un colaborador de Héctor Paglia. El director ejecutivo de la Mediterránea tiene prevista para este mes la reunión final del comité de seguimiento de la reforma tributaria con José María Farré, secretario de Ingresos Públicos.
Además de los cambios en la estructura impositiva nacional, los cambios requieren un fuerte compromiso de provincias y municipios. No es un dato menor entonces que en los salones del Intercontinental estuviera también Ramón Mestre. El ministro del Interior ejercerá un rol central en el trabajo político con las administraciones del interior y aun cuando dentro del gabinete desempeñe su función de duro como contrapeso de la figura de Cavallo, hay un nexo entre ambos funcionarios. Paglia, quien coordinó desde la Fundación el desarrollo del plan, puede llegar también al despacho de Mestre sin sortear obstáculos.
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