20 de abril 2001 - 00:00

"Cavallo tendrá que hacer un ajuste. No se cura de palabra"

Cavallo tendrá que hacer un ajuste. No se cura de palabra
«Tarde o temprano Cavallo va a tener que hacer un ajuste. No se cura de palabra.» De esta manera, Roque Fernández se refirió a las perspectivas económicas del país en las que de todas maneras se mostró esperanzado: «La Argentina puede crecer 2-3% este año si Cavallo hace algo con el gasto público».

Criticó duramente la posibilidad de utilizar títulos públicos como encajes: «Se puede construir un Plan BONEX así», y habló de lo que sucederá en los próximos meses con el riesgo-país. Este es el diálogo que mantuvo con Ambito Financiero:

Periodista: ¿Y ahora cuánto crecerá la Argentina este año?


Roque Fernández:
Tratando de ser optimista, podemos estar en un nivel de 2-3%, porque si bien uno observa que los problemas no se han resuelto, tengo la esperanza de que Cavallo haga algo en el gasto. El enfoque de psicología social de que nos va a sacar de la recesión si les levantamos el ánimo a los argentinos está totalmente equivocado. Es ignorar que tenemos una úlcera sangrando y lo quieren curar con psicoanálisis. La úlcera está sangrando, el gasto es alto, el déficit y el riesgo-país también. No se cura de palabra.

P.: ¿Cómo impactarán las elecciones ahora en la economía?


R.F.:
Lamentablemente más allá de las personas, olvidémonos de Cavallo, tradicionalmente hemos tenido en la función del ministro de Economía alguien que no hace campaña política. Al contrario, es el malo, el aguafiesta de los que hacen campaña. En mi caso, el que se oponía al Canal Federal, al plan Laura, ése era yo. Está el malo que dice «no se puede, no se puede, no se puede...» Por eso es que hay una relación conflictiva entre el Ministerio de Economía y la parte política. Acá lo que tenemos es alguien que tiene la chequera y tiene su propia agenda política.

Encajes

P.: ¿Qué le pareció la decisión del gobierno y el Banco Central que un bono pueda usarse como encajes (requisitos de liquidez de bancos)?

R.F.:
Se dice que es voluntario, pero se le paga mayor tasas de interés, y el banco argentino sabe que cualquier cosa que ocurra en el futuro esto será un plan BONEX o algo por el estilo donde esos bonos se utilizarán para devolverles dinero a los depositantes. Cuando uno casualmente está saliendo de los efectos del plan BONEX ahora empezamos a construir un nuevo plan BONEX. Estamos yendo a un sistema de encajes remunerados, generando un déficit cuasi fiscal de nuevo. ¿Antes qué hacíamos? Se subían las reservas y para evitar que se fueran depósitos al Uruguay, se remuneraban encajes. Hoy remuneramos encajes con bonos y generamos una dinámica en esa dirección que no es buena.

P.: ¿No debería haber resistido el Banco Central esta medida?


R.F.:
No. Siempre el Central para facilitar transiciones tiene que poner voluntad para el ministro que entra. A mí me preocupó precisamente cuando se dieron las facultades especiales para hacer cualquier modificación a entes autárquicos que para mí el más importante de ellos es el Banco Central. Cuando me consultaron los senadores qué opinaba, les dije que «no se qué serán los otros entes, pero el que no debería poder tocarse es el Banco Central». Parte de la fortaleza argentina de estos años es por el Banco Central y su autonomía.

P.: ¿Le sorprendió la fugacidad de López Murphy?


R.F.:
Me sorprendió ingratamente. Me parece que fue un error político.

Correcto

P.: No debería haber propuesto imposibles...

R.F.:
No al contrario. Con Menem trabajé en la reforma del Estado, y pusimos la lista de empresas a privatizar, y empezamos a poner de a una empresa. Cuando poníamos en la listas a FF.CC., YPF, decíamos que nunca iba a ocurrir. Y llegó Menem y privatizó todo. López Murphy hizo lo correcto, dio la posición técnica, honesta y lo que él pensaba. Podemos discutir algunas cosas, pero lo mínimo eran 2.000 millones de recorte de gasto. Cavallo tarde o temprano va a tener que hacer un ajuste de más de 2.000 millones. López Murphy lo puso sobre la mesa y el sabía que iba a ser un problema, pero lo puso de frente, lo defendió y lo discutió. Hoy ya hay un impuestazo, y por el momento, no tiene un mecanismo de contención del gasto alternativo.

P.: Pero recauda.

R.F.: Si uno imputa la parte del impuesto a débitos y créditos bancarios contra los impuestos que se tienen que pagar, va a significar que lo que se iba a recaudar de IVA y Ganancias e Ingresos Brutos se va a dejar de pagar. Queda la lucha contra la evasión. Son muy pocos los que evaden que dejan huellas en bancos. Todo lo que se pague de impuesto al cheque probablemente se descontará de IVA y Ganancias.

P.: ¿Puede entrar en vigencia este año la nueva convertibilidad?


R.F.:
La propuesta es el resultado de no querer lidiar más con un tema que el mismo Cavallo instaló en los medios, y que no lo puede desactivar. En lugar de retractarse y sostener el actual sistema cambiario, que ha dado buenos resultados y permitido al país tener una década de estabilidad y crecimiento, propone cambiar lo que anda bien para distraer. Es una forma de sacarse de encima el problema diciendo que el tema lo tiene ahora el Congreso. Desde una óptica positiva, me parece una buena oportunidad para que nuestro Congreso retome un papel más activo en un tema que sin dudas es de nivel de política de Estado. Como no hay apuro alguno en sacar esta modificación, ya que se puede tardar mucho -para mí mucho más que un año, hasta que el euro valga un dólar-, el Congreso puede llevar a cabo una discusión bien documentada llamando a expertos nacionales e internacionales que han estudiado sistemas cambiarios alternativos y hacer un debate amplio y esclarecedor. Al mismo tiempo, el Congreso, en un acuerdo entre bloques, puede aclarar que hasta que no se agote una agenda amplia de discusión del tema, no se innovará con la Ley de Convertibilidad, asegurándole a la población que el uno a uno no se toca. Es decir, el Congreso podría eliminar la incertidumbre generada desde el Ministerio de Economía.

Incoherencias

P.: Públicamente Cavallo sostiene que hubo errores de gestión en la convertibilidad y un importante aumento del gasto público.

R.F.:
Es falso, y sólo basta observar la información que el mismo Ministerio de Economía publica en Internet. Cuando habló del gasto público, lo hizo en la reunión del Banco Central donde nos sorprendió con una cantidad de incoherencias que dejó atónita a la audiencia, primero nos dijo lo equivocadas que están las ideas económicas prevalecientes. Cavallo se atribuye haber descubierto el error de 300 años de evolución en Teoría Económica. La triste realidad es que Cavallo comete errores ya corregidos por la Teoría Económica. Errores tan elementales como confundir oferta y demanda de dinero, tratando de regular el crédito y la liquidez promoviendo la baja de encajes en una economía abierta con tipo de cambio fijo, tema que David Hume ya lo había aclarado a banqueros y políticos en el siglo XVIII. Segundo nos dice que hasta 1996, fecha en que lo despiden del Poder Ejecutivo, el gasto público que controla el gobierno central estaba contenido y que sube a partir de 1997. La verdad es exactamente lo opuesto, el gasto sube significativamente hasta 1996 y se lo contiene a partir de 1997. El error que comete es ignorar el cambio metodológico en 1997 (específicamente mencionado en la información del Ministerio de Economía) que incluye el gasto (y no el déficit) de las cámaras compensadoras de asignaciones familiares más el traspaso de las cajas de jubilaciones provinciales decididas en su gestión e incorporadas estadísticamente en 1997. Obsérvese en las cifras oficiales el aumento del gasto primario que produce Cavallo entre 1992 y 1994 en más de 10 mil millones. Como consecuencia de esto, se le cae el acuerdo con el FMI, y la solución que encuentra es salir mediáticamente a declarar que nos habíamos «graduado» y que no necesitábamos más del FMI. También atribuye el aumento en 1999 a la intención de reelección de Menem, cuando está perfectamente claro en la información oficial que el aumento en 1999 del gasto primario se debe a la contribución para aumento de la cuota de capital del FMI en $ 800 millones. Es interesante comparar con la elección de 1994, donde Cavallo aumenta el gasto primario en 3.000 millones. Si aumentó el gasto en esa cifra cuando el candidato era Menem, tiemblo al pensar lo que puede llegar a gastar siendo él el candidato. Y si me permite, en este punto también me gustaría aclarar que, si no tomamos en cuenta la contribución para aumento de capital del FMI, el déficit para 1999 sería de 7.300, y aún menos si restamos el pago anticipado de gastos de 2000 que realizó Machinea en 1999 para exagerar la «herencia recibida». Tercero, atribuye responsabilidad al Banco Central por la recesión. Es gracias a la acción del Banco Central y su autonomía que la Argentina hoy día se mantiene en pie, tal como lo reconocen todos los que analizan objetivamente la macroeconomía argentina.

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