No es posible saber si el mercado bursátil lo sintió, reflejando en su caída de indicadores la desazón, porque, como todo lo previo ya era una secuencia de tropezones permanentes, la última rueda quedó, simplemente, como un eslabón más. Concluir en los $ 50 millones magros, con una plaza decreciendo en precios, resultó la imagen de la varadura.
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