Lejos de buscar cierto equilibrio, Hugo Chávez parece cada vez más desbordado. Si bien el bolivariano fue siempre desbocado en cuanto a sus amenazas contra empresas multinacionales, especialmente las norteamericanas, aparentemente ahora sus embates podrían concretarse. Al conflicto con Exxon, que hizo subir ayer el precio del petróleo, se suman los problemas con compañíastan diversas como Nestlé, Coca-Cola y Parmalat. Para Chávez, todas forman parte, con Bush, de una campaña mundial en su contra.
Nestlé anunció desde Suiza que hasta ayer no había sido informada por el gobierno venezolano de una posible expropiación de sus fábricas de productos lácteos en el país, según indicó ayer un vocero del grupo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Según estas fuentes, Nestlé «se enteró de la informaciónpor la prensa» pero «no recibió ninguna información oficial y no sabemos si habrá expropiación» por parte del gobierno venezolano.
El presidente Hugo Chávez amenazó el domingo con expropiar las plantas procesadoras de leche que mantienen en Venezuela las firmas italiana Parmalat y suiza Nestlé.
Apretar tuercas
«No hacemos nada con instalar plantas estatales si después no hay leche para las plantas porque se la lleva toda la Parmalat o la Nestlé. Este gobierno tiene que apretar tuercas», dijo Chávez.
«Si se demuestra que la Nestlé o la Parmalat, bajo distintos mecanismos económicos o de presión o de chantaje, ofreciendo dinero por adelantado, se llevan la producción y dejan a las plantas del Estado sin la leche necesaria, eso se llama sabotaje. Hay que aplicar la Constitución e intervenir y expropiar las plantas», aseveró.
Según el Consejo Nacional de Promoción de Inversiones (Conapri), Nestlé posee cinco plantas de producción en el país y genera 2.500 empleos directos y en torno a 1.500 indirectos, con líneas de producción de alimentos, bebidas, lácteos y confites.
Dejá tu comentario