El presidente Néstor Kirchner recibió ayer en la Casa Rosada su par chino Hu Jintao, con quien firmó los acuerdos.
La búsqueda de petróleo, el desarrollo de los ferrocarriles, la construcción de viviendas y las telecomunicaciones son los rubros en los que el gobierno argentino llegó a entendimientos con empresas privadas de origen chino. Son, en principio, cartas de intención sujetas a estudios de factibilidad y decisiones posteriores, pero suman en total 19.710 millones de dólares en períodos de cinco o diez años, según el caso.
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Si bien todos los convenios son importantes, se destaca el referido a los hidrocarburos, porque, según planteó ayer el ministro de planificación, Julio De Vido, la empresa China Sonangol destinará 5.000 millones de dólares en cinco años para buscar petróleo en la plataforma continental, en sociedad con ENARSA, la empresa petrolera estatal. La cifra por invertir es sólo 1.000 millones más baja que la desembolsada por Repsol desde que compró YPF en 1999.
Según el convenio, China Sonangol «realizará a su exclusivo costo y riesgo los estudios e investigaciones que le permitan proponer a ENARSA las actividades que podrán ser encaradas y el régimen de financiamiento para dichos proyectos». Para esto, y para el desarrollo de las áreas hidrocarburíferas, las inversiones previstas por la empresa china totalizan 5.000 millones de dólares. El acuerdo tendrá vigencia por cinco años, e implica en los hechos una adjudicación directa de prácticamente toda la superficie que falta concesionar para buscar petróleo. Con China Railway, el gobierno firmó una carta de intención para que esa empresa invierta y financie 8.000 millones de dólares en diez años en el desarrollo de ferrocarriles. Según De Vido, las obras que se priorizarán serán la electrificación de los trenes urbanos de pasajeros San Martín y Belgrano, y «la potenciación» del corredor Buenos Aires-Rosario-Córdoba, con un tren de pasajeros y otro de cargas. En este punto, los chinos parecen menos convencidos de invertir en todo el ferrocarril Belgrano --que incluye 14 provincias argentinasen cargas, y privilegiarían un ferrocarril de alta velocidad en la zona de mayor producción de granos y soja. Otro de los proyectos es un tren ultrarrápido entre Capital Federal y el Aeropuerto Internacional de Ezeiza.
La carta de intención referidaa la construcción de 300.000 viviendas populares implica una inversión de 6.000 millones de dólares en cinco años, y falta definir cómo se financiará la compra de estas unidades habitacionales. En este caso, la firmante es China Construction.
• Comunicaciones
Por último, habrá también inversión en comunicaciones. En primer lugar, en el satélite que la Argentina tiene adjudicado para instalar y para lo cual el actual gobierno decidió crear una empresa de capital predominantemente nacional. En principio, en esta compañía, los chinos serían socios minoritarios y aportarían financiamiento por 260 millones de dólares para que se utilice su propia tecnología satelital. Tanto para el satélite como para la creación de una nueva empresa de telecomunicaciones (en ésta la inversión prevista es de 450 millones de dólares) se asociarían las cooperativas del interior. Las cartas de intención se firmaron con China Beiya. Esta empresa china es especialista en tecnología inalámbrica para que la telefonía llegue a lugares remotos o de difícil acceso. También lo es en el desarrollo de redes IP, que reemplazarían las de última generación (las digitales con fibra óptica).
Dicho de una manera muy simplificada, las redes IP significan hablar por teléfono como por Internet. Esto abarata los costos de instalación de las redes y el precio de las comunicaciones, y permite que el usuario tenga siempre el mismo número en cualquier lugar del mundo.
Por lo menos Telecom ya hizo pruebas de laboratorio con la tecnología inalámbrica que ofrecen los chinos. Las telefónicas también reconocen que sería un gran avance pasar a las redes IP, aunque creen que para eso se necesitaría una inversión que no puede costearse sin aumento de tarifas.
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