14 de marzo 2022 - 00:00

Medio Oriente: la oportunidad para incrementar las exportaciones en ciencia y tecnología

Durante 2021, Argentina exportó más de u$s4.000 millones al Magreb y Egipto, y más de u$s4.500 millones a Medio Oriente. Nuestro saldo comercial favorable con esas regiones alcanzó los u$s6.000 millones. Sin embargo, las exportaciones de Manufacturas de Origen Industrial a estos países son aún irrelevantes y en esta materia, así como en servicios basados en el conocimiento, se presentan enormes oportunidades.

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La participación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación en la misión comercial organizada por la Cancillería argentina a Emiratos Árabes y Arabia Saudita se inscribe en la estrategia de ampliar fuertemente la capacidad de exportar productos y servicios basados en el conocimiento. Se trata de una región con la cual nuestro país sostiene un importante intercambio comercial, pero que hasta el momento está concentrado principalmente en productos primarios. Durante 2021, Argentina exportó más de u$s4.000 millones al Magreb y Egipto, y más de u$s4.500 millones a Medio Oriente. Nuestro saldo comercial favorable con esas regiones alcanzó los u$s6.000 millones. Se trata de casi el 40% del superávit externo argentino. Sin embargo, las exportaciones de Manufacturas de Origen Industrial a estos países son aún irrelevantes (2% en 2021 y 5,7% en 2020), y en esta materia, así como en servicios basados en el conocimiento, se presentan enormes oportunidades de crecimiento de las ventas y de cooperación científico-tecnológica para nuestro país.

Las estrategias de desarrollo de las potencias energéticas de la península arábiga enfrentan desafíos que representan una oportunidad para incrementar nuestra exportación de productos y servicios de base tecnológica. Se trata de economías basadas en la producción de combustibles fósiles en un contexto global de políticas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, que determinan una clara propensión hacia la reducción de su consumo a escala global y que deberán enfrentar un sustantivo incremento de las regulaciones que limitarán su utilización y afectarán su rentabilidad. La promoción de tecnologías y productos relacionados con la transición energética (hidrógeno, litio, nuclear, eólica) es la respuesta de numerosos productores de combustibles fósiles, para tener un futuro en el negocio energético, y nuestro país cuenta con desarrollos en evolución en estas áreas que requieren de asociaciones para consolidar su avance, acelerar su evolución y escalar su producción.

Al mismo tiempo, la mejora en los niveles de vida de sus poblaciones promueve el incremento de la demanda de productos derivados de bioeconomía en las condiciones agroecológicas extremas de los climas y suelos de sus ambientes desérticos. La necesidad de avanzar en la sustitución de importaciones alimentarias ha puesto en evidencia su voluntad de ampliar la capacidad productiva agropecuaria, y el desarrollo de cadenas agroalimentarias que exigen de la cooperación tecnológica con países como el nuestro. Aquí las tecnologías de punta de manejo agrícola, la biotecnología para el desarrollo de semillas de cultivos resistentes al estrés hídrico y al desarrollo ganadero, son segmentos de actividades donde podemos aportar algo útil.

Por otra parte, la creciente voluntad de estos países de jugar un activo rol regional ha despertado el interés por el desarrollo de nuevas tecnologías estratégicas. Las tecnologías aeroespaciales, satelitales, aeronáuticas han pasado a ser áreas de intensa actividad e interés regional a partir de sus agencias espaciales, líneas aéreas de bandera, control del tráfico aéreo, necesidades de seguridad y monitoreo del territorio, etc. Argentina es de los pocos países que cuentan con competitivos logros en materia espacial y ofrece una auténtica cooperación económica a socios interesados en desarrollar capacidades tecnológicas e industriales locales.

Toda la Región, y en particular Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, aprovechando la gran disponibilidad de capital, se encuentran desarrollando fuertes acciones en las líneas mencionadas. En este contexto, Argentina tiene la oportunidad de ampliar su capacidad de exportar los bienes y servicios que requieren las transformaciones descriptas, ofrecer una auténtica y amplia cooperación y transferencia tecnológica y productiva que nos permita emprender proyectos conjuntos, potenciando iniciativas locales apoyados en asociaciones estratégicas con estos países.

En los últimos años ha habido un incipiente desembarco con estrategias como las mencionadas que es necesario profundizar. En la última década el INVAP constituyó una sociedad para el desarrollo y la construcción de un reactor en Arabia Saudita y se encuentra trabajando para ampliar esas actividades, FADEA ha iniciado acciones como proveedor de servicios de la industria aeronáutica Emiratí y, recientemente, Biogénesis Bagó ha lanzado un proyecto para producir vacunas en Arabia. Conocimiento y tecnologías argentinas asociados al capital externo, que se encuentran sirviendo mercados desarrollados por los socios.

La misión que hemos conformado, en un trabajo conjunto con la Cancillería y el Ministerio de la Producción, para la participación Argentina en Expo Dubái incluye algunas de las más importantes empresas públicas y privadas y Centros de Investigación y desarrollo tecnológico que están en condiciones de ampliar fuertemente la vinculación económica y la cooperación científico-tecnológica con la región. En este último campo, el protagonismo de instituciones del Sistema de Ciencia y Tecnología como la CONEA, la CONAE, FADEA, YTEC YPF, UBACYT y el INTA, abren la posibilidad de comenzar un virtuoso proceso de trabajo conjunto con los países de la península arábiga en las áreas de energías renovables y transición energética, la biotecnología, el sector aéreo, espacial y satelital, el software, las tecnologías digitales, la inteligencia artificial, entre otras.

Recientemente hemos constituido junto a la Cancillería la iniciativa “Argentina Exporta Tecnología” con la convicción de que una estrategia de desarrollo soberano de nuestro país exige el cambio de la matriz productiva y la ampliación de la capacidad de exportar industrias y servicios basados en el conocimiento. Estamos convencidos de que no cualquier tipo de crecimiento genera las condiciones de crear trabajo genuino y de calidad y producir al mismo tiempo integración e igualdad social. La actual coyuntura internacional muestra una vez más la enorme volatilidad de los precios de los “commodities” y pone en evidencia la necesidad de avanzar en la capacidad de agregar valor a la producción y exportaciones argentinas. Ello requiere de políticas de Estado de corto, mediano y largo plazo que incrementen fuertemente la inversión en ciencia y tecnología.

Las leyes de Inversión en CyT y de Economía del Conocimiento aprobadas el año pasado son un aporte estratégico en esta dirección. La inclusión explícita de la defensa de estos recursos en el reciente acuerdo con el FMI debe garantizar que el incremento del presupuesto se dirija a generar un virtuoso proceso de crecimiento de la actividad científica nacional y un poderoso desarrollo de las industrias y servicios de base tecnológica. Argentina es reconocida en muchos países del mundo por la calidad de su producción agropecuaria. Necesitamos que sea reconocida también por la calidad del trabajo de un sistema de ciencia y tecnología que posee una enorme capacidad de trabajar para fortalecer el desarrollo productivo del país y aportar a resolver los principales problemas de su pueblo.

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