Más que los precios, lo que reflejó el ánimo de los inversores fue el volumen. Hasta las once el tono de las operaciones fue negativo, aunque el interés por hacer y deshacer posiciones fue "normal".
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Con el Dow a tan sólo 1,53% de marcar un récord, algunos hablaban de una "toma de ganancias" para justificar las bajas, aunque mirando el comportamiento general del mercado lo que parecía digitar la suba o baja era alguna antelación al rebalance trimestral que se produce hoy en el índice S&P 500 y al vencimiento cuádruple de los contratos de opciones e índices ("cuádruple embrujo").
Así la merma en el precio del petróleo a u$s 63,38 por barril (ya estamos 21% debajo del máximo histórico que se marcó el 14 de julio en u$s 80,64) no afectó demasiado a los papeles que no fueran los específicos (buen día para las aerolíneas, malo para Exxon), algo similar a lo que ocurría con el dato sobre las buenas ventas minoristas de agosto y el grupo de grandes tiendas, o los consejos de los analistas en favor de DuPont y en contra de Boeing.
Incluso el incremento de los "precios importados" no mereció demasiada atención, ni tampoco la suba en los inventarios de las empresas o los pedidos de seguro de desempleo. Pasado mediodía y apuntalado por Microsoft, los papeles financieros (buenos los números de Bear Stearns), los minoristas y algunos que el miércoles lucían "atrasados", el mercado entró al lado ganador aunque sin demasiada convicción (la suba de la tasa a 4,795% anual ayudó).
De ahí en más, tal vez preocupados por los rebalances de hoy, el plan de reestructuración que anunciará Ford o lo que salga de los precios mayoristas, compradores y vendedores parecieron dar un paso al costado y a pesar de alguna cobertura de posiciones vendidas a último momento, el Dow retrocedió 0,14% a 11.527,39 puntos. Con el día complicado que tenemos hoy, lo de ayer fue tan sólo un incidente que ya olvidamos.
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