Clásico que vuelve: Macri y Techint se pelean por Metrored
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Además de SOCMA y Techint (que tiene el management de Techtel), versiones del mercado indican que existirían al menos cuatro interesados más en el negocio:
• El grupo Roggio. Un grupo encabezado por el empresario argentino Martín Varsavsky, que acaba de perder el control de la española Jazztel (que tiene un negocio similar al de Metro-red).
• Otro grupo en el que participan una empresa de Estados Unidos y una italiana.
• El Dolphin Fund, que opera la gente de IRSA y que también se aproximaría a la compra de una participación minoritaria en Telecom Argentina.
• Inviable
Según fuentes del mercado, Metrored por sí misma no sería viable -lo que quedó demostrado en sus cinco desastrosos años de pérdidas operativas-. «Sólo lo sería si formara parte de un conglomerado mayor de telecomunicaciones», dijo un experto del sector. Las mismas fuentes aseguran que el precio final a ofertarse rondaría los u$s 12 a u$s 14 millones, monto al que habría que agregarle al menos otros u$s 20 millones para «aguantar» los próximos dos años y capitalizar la empresa.
Una verdadera fortuna para los valores actuales de los servicios de transmisión de datos. «Metrored fracasó porque lo que ofrecían era demasiado bueno para aquel momento del país: podría decirse que ofrecía demasiada calidad, y la gente no estaba dispuesta a pagarla», dijo otro experto. La empresa se entregará sin pasivos, y el juez distribuirá lo obtenido en la subasta en forma proporcional a las acreencias. Y si bien es difícil evaluar a cuánto asciende la deuda total de Metro-red, se sabe que a un consorcio de bancos encabezado por el BankBoston le debe al menos u$s 30 millones.
De hecho, Techtel hizo dos intentos por comprar Metro-red, uno ante Fidelity y el otro ante el juez. En el primer caso ofreció (hacia junio de este año) u$s 9 millones, oferta que estaba sujeta a una auditoría previa; el monto les pareció bajo tanto al propietario como a los principales acreedores. La segunda, hace un par de meses, se la hicieron llegar al juez de la quiebra, y fue por u$s 2 millones, pero «a tranquera cerrada» (sin ninguna comprobación previa, ni del estado de los activos ni siquiera de su existencia o no). También fue rechazada por el magistrado, que posteriormente convocó al actual proceso licitatorio.




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