De todas maneras, a los ojos del gobierno, los dos problemas serían solucionables. Los costos de la operación serían económicos, por el precio del combustible, e internacionales por la mala relación que quedaría con Chile al avanzar en un acuerdo de importación de gas con Bolivia.
De todas maneras, cualquier acuerdo sólido y perdurable con la Argentina dependerá de un referéndum que se debería efectuar antes de mayo en Bolivia donde los ciudadanos de ese país deberán resolver si el gas boliviano es o no exportable.
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