El Club de París envió al gobierno argentino un doble mensaje. Uno de tranquilidad, y una advertencia. El primero es que las negociaciones se postergan hasta que desde Buenos Aires esté ya acomodado el equipo económico de Silvina Batakis, y pueda armar y desarrollar una estrategia para discutir la reestructuración de la deuda que el país mantiene con ese organismo por unos u$s2.450 millones. Cuando el Ministerio de Economía esté disponible, simplemente tendrá que comunicarse con los interlocutores del Club, pera tomar contacto y establecer una fecha en París para las reuniones. Los interlocutores del organismo le dieron la tranquilidad al Ejecutivo sobre que no presionarán en el corto plazo, y que no cayó mal la necesidad de suspender la cita que el pasado miércoles 6 de julio, Argentina tenía en la sede parisina del Club; y que debió suspenderse cuando el esperado viaje de Martín Guzmán quedó trunco por su polémica salida.
Para los países europeos, expertos en crisis de cambios de gabinetes y ministros, simplemente, “son cosas que pasan”. Sí quisieron desde el Club tener la respuesta estructural sobre si las condiciones generales del acuerdo vigente basado en un “Puente de Tiempo” hasta 2024 y el reconocimiento general de la deuda se mantienen y si hay disposición general del Ejecutivo de regularizar la situación. Al recibir una contestación afirmativa, las frases que vinieron de Europa fueron de comprensión, y de tranquilidad para que el nuevo equipo económico se organice.
Sin embargo, el Club de París dejó en claro una advertencia severa en su mensaje. Las negociaciones serán abiertas y sinceras, pero siempre dependerán de la vigencia, aunque sea de una manera precaria, del Facilidades Extendidas firmado con el Fondo Monetario Internacional. Si el acuerdo se cae, por incumplimiento o porque el país renuncia a su aplicación (por motivos políticos, económicos, o los que sean), las negociaciones se suspenderán hasta que nuevamente Argentina esté “on track” con el organismo con sede en Washington.
Los embajadores europeos que hablaron esta semana con los representantes del país, reiteraron una obviedad. Atar la suerte de un acuerdo con el Club a la relación entre Argentina y el organismo que dirige Kristalina Georgieva no es mala fe. El estatuto de creación del organismo con sede en París (evento en el que el país mucho tuvo que ver) obliga como condicionante a tener un acuerdo vigente para poder llegar a un plan de pagos. Y quedó demostrado en toda la etapa de negociaciones de Martín Guzmán que esta posición es irreductible.
En consecuencia, Batakis podrá avanzar en una negociación con el Club de París, pero siempre que mantenga el acuerdo con el Fondo Monetario vigente. Esto plantea una realidad para el Ejecutivo. El gobierno de Alberto Fernández, si quiere lograr un acuerdo por los u$s2.450 que se adeudan, tendrá que mantener el Facilidades Extendidas vigente. Esto le da un plazo seguro a Batakis de al menos seis meses más para negociar, ya que la revisión general del FMI para saber si las metas de 2022 se cumplieron o no, será el primer trimestre de 2023. Esto fue negociado por Guzmán en el último encuentro directo que mantuvo con el staff del organismo con sede en Washington, al cambiar el objetivo de las revisiones trimestrales impuestas por las misiones atadas al Facilidades Extendidas por un examen final donde se juzgue todo el año y no lo que suceda en el acumulado trimestral. Así, en lugar de dar el tilde aprobado cada tres meses, el FMI determinará al final del ejercicio si Argentina cumplió o no con las metas pactadas. Y, si hay incumplimiento, si lo hizo por las condiciones internacionales negativas generadas por la invasión de Rusia a Ucrania o por cuestiones internas de política económica absolutamente evitables. Todo esto se juzgará cuando el año haya terminado, con lo que recién en una misión que llegue al país entre fines de enero y principio de febrero podrá determinarse el resultado del acuerdo de metas pactado para este año. Mientras tanto, hasta diciembre, el Facilidades Extendidas estará vigente y estará habilitada la oportunidad de llamar al Club de París para cerrar una negociación.
Obviamente, si el país directamente renunciar al acuerdo con el FMI (algo que pidió Cristina Fernández de Kirchner en la cena con el Presidente del lunes pasado en Olivos), las posibilidades de negociar con el Club quedarán archivadas. El país no caerá en default porque estará en vigencia el “Puente de Tiempo” negociado por Guzmán, pero no tendrá toda su deuda externa en orden, al no poder mostrar un acuerdo negociado en todos los frentes.
El capítulo Club de París fue uno de los principales temas que el lunes pasado estuvo en la mesa de conversación entre Martín Guzmán y Silvina Batakis, en el encuentro que ambos mantuvieron en el Ministerio de Economía preparando la transición entre el funcionario saliente y la entrante. Lo que quedó en claro en esa reunión algo áspera es que Batakis insistirá en la estrategia ideada por el ya exministro, que plantea una reducción de la tasa de interés que se le cobran al país de un 9% a un nivel similar al que se pactó con el FMI, de un 3,05%. Además, se buscará un plan de pagos de largo plazo y una quita del interés ya calibrado.
Guzmán quería acelerar los tiempos vigentes para cerrar un nuevo esquema de pagos, luego de que en junio de este año alcanzó un esquema de diferimiento de pagos hasta el 30 de septiembre de 2024. Según reza el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 286/2022 publicado en el Boletín Oficial, la postergación regirá “hasta la existencia de un nuevo acuerdo marco”, fruto de una negociación del país con las autoridades del Club y sus 16 países integrantes” o, en su defecto, “hasta el 30 de septiembre de 2024”. Esta última fecha no era al azar. Es el mes donde termina el acuerdo de Facilidades Extendidas firmado con el FMI. En aquel decreto se mencionaba también que “el objetivo de Argentina es renegociar el acuerdo y encontrar mejores condiciones para el país, lo antes posible. La expectativa y lo que estamos trabajando es finalizar la renegociación con las autoridades antes del 30 de junio”.
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