14 de agosto 2001 - 00:00

Colombo: hibernan amiguismo y corrupción en sistema previsional

El jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, junto al presidente de la Cámara de la Construcción, Eduardo Baglietto.
El jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, junto al presidente de la Cámara de la Construcción, Eduardo Baglietto.
«Tenemos un Estado en crisis terminal, colapsado, que no nos es útil como para crecer y resolver nuestros problemas de competitividad. Pero no es posible imaginarse seriamente cambiar la realidad del Estado sólo a través de recortes en salarios y jubilaciones.» En estos términos, el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, realizó ayer una profunda crítica de la gestión del actual gobierno y de toda la era menemista, al exponer en la 49 Convención de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) en el Sheraton Hotel.

Frente a unas 500 personas que tomaron con amplia receptividad su mensaje, aseguró que el gobierno analiza construir un Estado que «no sea un refugio de la política» y piense «una estrategia de Nación y no sólo baje salarios». En este sentido adelantó que la reforma del sector público, que es analizada en su cartera, «incluye la reestructuración de la salud, educación y Justicia».

Su exposición se centró sobre tres ejes: la situación actual del país, el diagnóstico de las falencias del Estado y las seis grandes reformas necesarias. Las siguientes fueron sus principales declaraciones:

• El Estado que tenemos hoy atrasa 20 o 30 años. En los '90 avanzamos con las privatizaciones y las transferencias de servicios a las provincias.


• Pero la reforma del Estado se concentró en deshacerse de las empresas públicas y de instalar el piloto automático, es decir, del Estado ausente. El resultado es que hoy tenemos una estructura pública que abarca menos áreas, pero que no es más eficiente que el Estado de entonces. Y tampoco más chico.

• Tenemos un Estado empleador muy distante de las necesidades de la gente, que no brinda salud, educación, seguridad ni justicia como debería y que demuestra gran incapacidad para combatir la evasión y ahoga la iniciativa privada con más impuestos.


• Necesitamos un Estado presente, no ausente. Pequeño, pero no inoperante, no intervencionista, pero sí regulador y estratega.

Irresponsabilidad

• Hubo una gran irresponsabilidad con el manejo del gasto nacional y provincial en los '90. Así terminamos acumulando una deuda pública enorme que hoy nos impide volver a crecer. Desde hace varios años, el país paga más intereses por su deuda que en salarios públicos.

• Hemos transformado algunas instituciones como el PAMI y la ANSeS, en inmensas burocracias donde hibernan el amiguismo y la corrupción.

• La calidad y la extensión del gasto social debería darnos vergüenza. A pesar de los esfuerzos, todavía conviven decenas de planes sociales distintos, y más de una vez terminan siendo objeto del manejo político y de corrupción.


• No tenemos planes, no trabajamos con una visión de largo plazo. El plan de infraestructura es un ejemplo. No tenemos los proyectos evaluados y listos para iniciarlos. Así hoy mismo tuviéramos financiamiento, no podríamos iniciar las obras.

• Hemos perdido tiempo, y ahora se requerirá el doble esfuerzo para hacer la tarea pendiente. Pero si queremos vivir en un país desarrollado, no tenemos más alternativa que repensar el rol del Estado de manera que ayude y esté cerca de la sociedad y no que sea una complicación para todos.


• Los caminos de la reforma ya han sido testeados en otros países que han tenido complicaciones como las nuestras, y hoy están en plena expansión.

• Por eso la gestión pública de ahora debe centrarse en darle una solución definitiva a la dinámica explosiva del déficit público y del endeudamiento, y desandar el camino de los últimos años donde se aumentó sensiblemente la presión impositiva.


• También en cortar los bolsones de burocracia, clientelismo y gasto político que aún esconde la administración pública.

• Hacer que la inversión social llegue a la gente y no se pierda en el camino. La mejor forma de cumplir con esto es eliminar intermediarios e instancias de decisión.

Dejá tu comentario

Te puede interesar