20 de diciembre 2001 - 00:00

Comerciantes piden renuncias y plan de emergencia nacional

En desesperación por obtener una respuesta activa del gobierno ante los saqueos, directivos de distintas cámaras de comerciantes porteños pidieron al Ejecutivo desde la renuncia del equipo económico hasta un plan de emergencia nacional que estimule el trabajo y proteja la industria nacional.
Por caso, la Coordinadora de Actividades Mercantiles Empresarias (CAME) se reunió en la sede de Cáritas con el presidente Fernando de la Rúa, sectores del PJ y UCR, referentes sindicales y la Iglesia, entre otros. En el encuentro, ratificaron una protesta de comerciantes planificada para el próximo jueves 27 y pidieron prórrogas de 90 días en el pago de obligaciones, porque «entre los saqueos y la baja en las ventas, no es posible cancelar las deudas».

Asimismo, la Cámara Argentina de Comercio (CAC) dijo que «ante los graves antentados que están poniendo en riesgo las vidas y patrimonios en pequeños, medianos y grandes establecimientos comerciales y de servicios, pedimos que se adopten en lo inmediato medidas urgentes».

Para salir del paso, los negocios porteños cerraron ayer sus persianas, vaciaron el poco efectivo que había en sus cajas registradoras y retiraron del alcance del público mercadería y objetos de valor exhibidos en vidrieras.

Al mismo tiempo, muchos propietarios de negocios se protegieron con armas de fuego, cuchillos y palos o, directamente, pidieron guardia policial. Algunos almacenes y locales de comida entregaron alimentos para evitar conflictos con los manifestantes que marchaban por la Ciudad.

El mismo procedimiento de precaución fue repetido en Once, Montserrat, centro, microcentro, Palermo, Belgrano, entre otros, por temor a la ola de saqueos ocurrida ayer en todo el país. Si bien se produjeron incidentes y arrebatos aislados, los más perjudicados resultaron los barrios de Lugano (donde fueron vaciados al menos 6 supermercados) y Constitución.

«Estamos aconsejando que cierren los locales y que retiren los comestibles y cosas de valor», dijo ayer en diálogo con Ambito Financiero el vicepresidente CAME, Vicente Lourenzo.

En algunos casos, muchos negocios atendieron con «media persiana abierta» ante los rumores de saqueos en esa zona que se desvanecieron a lo largo de la jornada.

El presidente de la Cámara Argentina de Mercerías y Anexos, Pedro Pordes, recomendó «tranquilidad al sector» porque «ésta es una situación de pánico, pero tenemos que perder las ventas y debemos seguir atendiendo a los clientes».

El presidente de la Cámara de Ferreterías y Afines de la República Argentina, Néstor Monti, comentó que «tuvimos oportunistas que vinieron a pedirnos mercadería amenazándonos si no lo hacíamos con destruirnos el local, pero nada de eso sucedió, no hay que hacerles caso».

Cierre por rumores

En un nivel más avanzado de precaución, más usual en joyerías y casas de electrodomésticos, quienes abrieron, lo hicieron armados.

Según el presidente de la Federación Argentina de Artefactos para el Hogar, Ricardo Díaz, «el saqueo no es solamente una medida de hambre» y agregó que «las pérdidas del rubro son importantes pero todavía no hay cifras definitivas».

Luis Petrillo, tesorero de la Federación de Comercio de la Ciudad de Buenos Aires, recomendó que «como medida inmediata, se saque todo lo accesible a la mano y se cubra todo lo que pueda romperse». «En Palermo tomamos una actitud de cierre en toda la zona, no tuvimos problemas pero había rumores de saqueos masivos en Scalabrini Ortiz y Córdoba, Santa Fe y Pueyrredón y Córdoba y Pueyrredón y preferimos cerrar», comentó.

Otra medida utilizada por los comerciantes porteños fue llamar a la Policía. «Recomendamos a los comerciantes que si llegan a sufrir un saqueo que no se opongan porque está en juego su vida», dijo una cámara del sector y agregó que «no hay órdenes precisas de la Policía sobre cómo reprimir y cuando llega (por la Policía) ya destrozaron todo el local». En general, hubo pedidos de guardia policial que se cumplieron en especial en shopping y locales ubicados en las estaciones subterráneas de las líneas B, C y D.

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