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En este marco, cerca de 15 sectores comenzarán lentamente desde esta semana a sentarse a la mesa de negociaciones para modificar los convenios colectivos. Los primeros serán los plásticos (el empresario que lo suscribirá es Héctor Méndez, titular de la UIA), a los que seguirán los camioneros, petroleros, petroquímicos, alimentos, bebidas, metalúrgicos, bancarios, servicios telefónicos, municipales, transporte público, correo, subterráneos, servicios financieros, automotrices y autopartes. En todos los casos se trata de gremios que discutieron su situación salarial durante 2005 y que llegaron a algún tipo de acuerdo que incluía el compromiso por parte de la empresa de renegociar a partir de marzo. El aval a estos acuerdos fue el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, con lo cual es esta cartera la que debe llamar a las partes a volver a negociar.
Pero además los sindicatos quieren el compromiso oficial que, más allá de las negociaciones salariales, se avance con el incremento del mínimo no imponible en Ganancias para los trabajadores en relación de dependencia.
El argumento sindical es que el propio Hugo Moyano, desde su puesto de titular de la CGT, había prometido que el Ejecutivo solucionaría este capítulo antes de abril. Siguiendo esta lógica, la mayoría de los gremios le pusieron fecha: el mencionado 6 de abril. Lo que buscan los gremios es que cualquier incremento salarial que se consiga en la mesa de negociaciones, no termine licuado en su mayor parte por el tributo a las Ganancias.
Pero además, los sindicalistas quieren que el gobierno se comprometa a elevar el salario mínimo, que actualmente se ubica en los $ 640, a por lo menos $ 800. En la misma línea, exigirán un alza en las jubilaciones mínimas, que están en la actualidad en los $ 350 y que la CGT quiere llevar por encima de los $ 500.
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