La continua emisión de deuda que viene realizando Roberto Lavagna compromete seriamente las cuentas públicas de los próximos años. A acreedores -locales y del exterior- preocupa no sólo la demora en renegociar la deuda, sino también los nuevos BODEN y BOCON que limitan los pagos futuros que podrá hacer el país. Concretamente, en 2005, sólo por BODEN vencen casi u$s 2.000 millones. Sería un caso único en el mundo que un gobierno haga un default, emita deuda, y nuevamente no pueda pagarla a los pocos años. Paralelamente, avanzan los juicios contra la Argentina en Europa y en los EE.UU. Sólo un dato a favor: es tal la caída de tasas en el mundo, que los grandes inversores apuestan fuerte a países emergentes y hasta la Argentina recibe divisas. Sólo por ello el riesgo-país de la Argentina baja de los 5.000 puntos.
Este comprobante ya está siendo distribuido por las oficinas del Sistema de Administración Financiera (SAF) entre todos los bancos, que a su vez deberán brindarle la información a los respectivos clientes. Se espera, de todas formas, que el esquema sufra algunos problemas de instrumentación en la primera etapa, tal como sucedió los primeros días con los jubilados.
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